Amaia Ereñaga
Erredaktorea, kulturan espezializatua

Kenzaburo Oé, humanismo, amor e inconformismo como hilo conductor

Kenzaburo Oé, en 2012.
Kenzaburo Oé, en 2012. (Francois GUILLOT | AFP)

Figura intelectual, voz crítica y controvertida en el Japón de posguerra, Kenzaburo Oé ha sido uno de los escritores contemporáneos más reconocidos de su país. Símbolo y portavoz de su generación, ha destacado como ardiente defensor del pacifismo y el activismo antinuclear. Con una obra prolífica, sumamente poderosa, poética y profunda, hay un punto de inflexión en su vida y su obra: el nacimiento de su hijo Hikari. Como apuntó ayer en Twitter la filóloga y escritora Irene Vallejo (autora del ensayo multiventas ‘El infinito es un junco’), es un autor más influyente aún porque «abordó la vida con un hijo nacido con discapacidad como tema literario de pleno derecho. Hikari, diagnosticado de autismo, modeló su vida y su escritura».

Kenzaburo Oé nació en una remota aldea de la isla de Shikoku, en medio de un vasto bosque y en una familia cuyas mujeres se habían dedicado tradicionalmente a labores de narración sobre eventos e historias de la región. Este escenario de infancia lo utilizaría con frecuencia en su obra, a modo de mítico microcosmos de la humanidad.

Otro «paisaje» que le marcó fue el nuclear: cuando tenía 6 años, comenzó la Segunda Guerra Mundial, que se llevó a su padre. A los 16 años, la lectura de un libro sobre el Renacimiento francés provocó en él una iluminación. «La expresión que a menudo aparece en este libro parecía indicarme el camino a seguir para el futuro», diría más tarde.

Muy joven hizo su debut en la literatura con ‘Un trabajo extraño’ (1957) y poco después, en 1958, escribió ‘La captura’, que le valió el premio Akutagawa, considerado el más importante entre escritores jóvenes en el archipiélago, cuando tenía tan solo 23 años. Su primera novela, ‘Arrancad las semillas, fusilad a los niños’, llegó en 1958 de la mano de la que se convertiría en su editorial habitual, Kodansha, y narra la tragedia de la guerra desde una perspectiva rural, un reflejo de sus años de infancia y con influencias de autores como Jean-Paul Sartre.

Escribir y convivir

En 1964 y tras el nacimiento de su hijo Hikari, con una deformidad craneal y autismo, Oé escribe ‘Una cuestión personal’, que se convertiría en una de las obras más destacadas de su literatura, además de una de las más personales. «Escribir y convivir con mi hijo se superponen y estas dos actividades no pueden sino profundizar la una en la otra. Me dije que ahí sin duda sería donde mi imaginación podría tomar forma», afirmó. Esta fue la primera de una larga serie de novelas inspiradas en su vida, que retratan a un joven padre que se enfrenta al impacto del nacimiento de un bebé gravemente discapacitado, hasta el punto de considerar matarlo.

A partir de entonces, su obra toma dos vertientes: por una parte, una cruda narración de la paternidad y, por otra, el reflejo de la sociedad japonesa tras la guerra.

Su salto a la fama se produciría de la mano de ‘Cuadernos de Hiroshima’ (1965), un relato de su viaje a esta ciudad del sur de Japón en 1963 y años posteriores con el fin de entrevistar a las víctimas del bombardeo atómico de 1945. Más tarde, en 1970, también publicó ‘Cuadernos de Okinawa’, un cuaderno de viaje donde narra sus encuentros con los residentes de este conjunto de islas del sur y cuestiona las condiciones de vida en esta región y el poder ejercido por el Gobierno sobre la misma, y la ocupación estadounidense.

Odiado por los nacionalistas japoneses, Oé sería demandado por difamación décadas más tarde por haber recordado en este ensayo que los civiles habían sido llevados al suicidio por soldados japoneses durante la batalla de Okinawa en 1945. Ganó el juicio.

Tras recibir el Nobel en 1994, publicó ‘Un amor especial’, un emocionante libro en el que relata el significado de la música para su hijo, lo que también le permitió conectar con otros seres humanos. Hikari aprendió a ejercitar sus dedos y compuso sus primeras melodías; hoy es un compositor con cds editados.

En su rol más periodístico, Oé escribió también artículos sobre la situación nuclear a la que se enfrenta el Japón actual. «Repetir el error exhibiendo, con la construcción de reactores nucleares, la misma falta de respeto por la vida humana es la peor traición posible a la memoria de las víctimas de Hiroshima», escribió en un artículo publicado en la revista estadounidense ‘The New Yorker’.

 

[FICHA]

Lugar y año de nacimiento: 31 de enero de 1935, en la isla de Shikoku, prefectura de Ehime (suroeste de Japón). Falleció el 3 de marzo pasado a los 88 años de edad; la noticia la dio a conocer ayer su editorial, que explicó que «murió de viejo».

Estudios: Literatura francesa en la Universidad de Tokio.

Algunos de sus libros: ‘Un trabajo extraño’ (1957), su primer libro, es una tragedia protagonizada por un piloto afroamericano aprisionado en una villa japonesa durante la segunda Guerra Mundial, y fue adaptada poco después al cine por Nagisa Oshima; ‘La captura’ (1958); ‘Arrancad las semillas, fusilad a los niños’ (1958); ‘Una cuestión personal’ (1964); ‘Cuadernos de Hiroshima’ (1965); ‘Cuadernos de Okinawa’ (1970); ‘¡Despertad, oh jóvenes de la nueva era!’ (2005); ‘Un amor especial’ (2012), ‘¡Adiós, libros míos!’ (2014); ‘La bella Annable Lee’ (2016). 

Reconocimiento: En 1994 se convirtió en el segundo japonés, último por el momento, en conseguir el premio Nobel de Literatura, después de que Yasunari Kawabata obtuviera ese galardón en 1968.

Militancia antinuclear: En décadas recientes encabezó un movimiento cívico para recoger firmas con el fin de eliminar las plantas nucleares tras el terremoto y el tsunami de 2011 que devastaron el noreste del país y provocaron la crisis nuclear de la que todavía se está recuperando.