
El Consistorio bilbaino emprenderá en el curso 2023-2024 un proceso participativo para la reordenación de las líneas de Bilbobus, de forma que se acerquen a las áreas de la villa peor comunicadas, principalmente en las zonas altas, tras la aprobación en el pleno municipal de este jueves de una enmienda transaccionada entre el equipo de gobierno PNV-PSE y EH Bildu a una moción de la coalición soberanista de izquierda.
La concejala delegada de Movilidad y Sostenibilidad, Nora Abete, ha explicado en la sesión plenaria que se trata de analizar y avaluar las líneas existentes y su eficiencia, desde el punto de vista técnico, político y ciudadano, y después «tomar decisiones».
Según ha dicho, en la actualidad Bilbobus dispone de 45 líneas, de ellas 28 regulares, y 540 paradas, que supone que el 97% de la población disponga de una parada de autobús a menos de 200 metros de su casa.
El servicio cuenta con 141 unidades, 94 de ellas híbridas y 18 eléctricas, y antes de fin de año se incorporarán otras tres unidades, ha añadido.
Abete ha apostado por basar las decisiones en «datos confiables y sólidos», porque esto da «una base técnica y científica» para respaldar las decisiones, al tiempo que ha dicho valorar «enormemente la opinión de todas las partes interesadas en el proceso de toma de decisiones», y, por ello, han desarrollado un proceso participativo en varias fases para consensuar la reordenación.
Mejorar la movilidad
El concejal de EH Bildu Karlos Renedo ha destacado la importancia de este acuerdo que contribuirá a mejorar la movilidad de la ciudad y a dar respuesta a las necesidades de los y las vecinas de determinados barrios a los que, a día de hoy, no llega ningún transporte o lo hace con una frecuencia y horario poco adecuados.
En ese sentido, Renedo ha destacado que «la reordenación de las líneas no es una cuestión secundaria, es una cuestión que beneficia principalmente la gente con dependencia alta del transporte público: personas con menos recursos, mujeres, migrantes y a las personas de más edad. Además es una deuda histórica con muchos barrios y afecta directamente a la calidad de vida».
La reordenación de las líneas, según Renedo, se tiene que realizar «necesariamente garantizando los derechos laborales de los y las trabajadoras y manteniendo la totalidad de la plantilla». En ese sentido, tras criticar la falta de transparencia del Gobierno municipal en cuanto a la situación actual de la empresa concesionaria, ha apostado por dar pasos para publificar el servicio, como garantía de ofrecer un buen servicio y unas buenas condiciones laborales.
Elkarrekin Bilbao se ha abstenido en este punto al considerar que en la enmienda no se tiene en cuenta el conflicto laboral existente en Bilbobus, ni se habla del mantenimiento de los puestos de trabajo, ni de medidas para evitar las agresiones a los conductores.
Su portavoz, Ana Viñals, ha considerado «fundamental» para lograr un servicio municipal de transporte de «calidad» que, por parte del Gobierno municipal, se asegure «el mantenimiento de todos los puestos de trabajo de la actual plantilla, tanto del personal fijo como de los sustitutos o temporales», así como adoptar «medidas urgentes para evitar nuevas agresiones a conductores de Bilbobus».
En cuanto al conflicto laboral en Bilbobus, la responsable de Movilidad y Sostenibilidad ha respondido a Viñals de que son «conscientes de que existe», así como las agresiones a conductores que se han producido, que ha condenado. Sin embargo, ha dicho que son «dos cuestiones que no tienen directamente que ver con un proceso participativo de reordenación de líneas».
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