
Susana, una adolescente de 17 años, cae en coma en la década de los 90 y se despierta 20 años después, en pleno 2024; tendrá que manejarse en un mundo en el que nada le es familiar y tendrá que aprender a vivir en él.
Durante el coloquio posterior a la presentación oficial en el Festival de Málaga, María Ripoll compartió su inspiración para dirigir esta película, revelando que la historia había estado gestándose durante mucho tiempo. Motivada por la invasión de las nuevas tecnologías en su vida, la directora se basó en experiencias reales para trasladarlas y dar forma a la profundidad de los personajes.
La actriz Verónica Echegui, al comparar las dos épocas representadas en la película, ha resaltado su preferencia por la era en la que transcurre el origen de su personaje, libre de avances tecnológicos en la comunicación. En este contexto, ha señalado las consecuencias negativas que conlleva, en su opinión, especialmente la pérdida de contacto en las relaciones personales.
La película aborda el proceso de crecer y enfrentarse a las responsabilidades del mundo adulto, explorando a fondo las complejidades de las relaciones humanas y el contacto físico. La realizadora catalana, confesa admiradora de la comedia romántica, ha resaltado la dificultad de hacer comedia frente al drama, suplida con la excepcionalidad de los actores que han participado en la película.

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