Tres jugadoras confirman los intentos de Rubiales para que Hermoso dijese que consintió el beso

Las futbolistas Alexia Putellas, Irene Paredes y Laia Codina han respaldado la versión de su compañera Jenni Hermoso y han confirmado los intentos de Luis Rubiales para que dijese que el beso había sido consentido.

Alexia Putellas, delante, e Irene Paredes, detrás, salen de declarar de los juzgados de Sant Feliu de Llobregat.
Alexia Putellas, delante, e Irene Paredes, detrás, salen de declarar de los juzgados de Sant Feliu de Llobregat. (Alberto PAREDES | EUROPA PRESS)

Las futbolistas Alexia Putellas, Irene Paredes y Laia Codina han explicado este jueves en la Audiencia Nacional lo que vivieron desde el momento en que el expresidente de la RFEF Luis Rubiales dio un beso a Jenni Hermoso en Sidney tras la victoria de la selección femenina española, hasta los días posteriores, donde la Fiscalía sitúa numerosas presiones a la jugadora para que restase importancia a lo ocurrido.

Las tres jugadoras han relatado en el juicio el ambiente «extraño» que reinaba en el avión de vuelta al Estado español tras la final, con reuniones entre el equipo de confianza de Rubiales y sus peticiones a Hermoso para que dijese públicamente que consintió el beso que le dio.

Ninguna de las jugadoras, según han explicado, presenció el beso –incluso Irene Paredes entendió en un primer momento que se lo había dado la reina–, pero después han manifestado que fueron siendo conscientes de la situación, a medida que pasaban las horas tras el triunfo y que su compañera le explicaba lo sucedido.

Incluso Irene Paredes –que, como Putellas, ha declarado por videoconferencia desde Sant Feliú de Llobregat– llegó a pedir no bromear del asunto en el autobús de camino al aeropuerto porque «puede ser algo muy grave».

«Lo primero que dice ella es: ‘¿Qué hago? Me ha besado. ¿Qué hago yo?’», ha explicado la también jugadora del Arsenal Laia Codina, sobre lo que le transmitió Jenni Hermoso en el vestuario, tras el partido.

Ya en el avión, según Alexia Putellas, a Hermoso «se la veía muy agobiada». Tras los momentos de sorpresa y procesamiento de lo ocurrido que han descrito las jugadoras, ahí ella «estaba enfadada. Jenni no estaba, no estaba», ha relatado.

Putellas ha explicado entonces que vio cómo su compañera se levantó porque le pidieron hablar con el presidente.

Al llegar, ha dicho por su parte Paredes, les contó que Rubiales había hablado con ella, que le dijo que «había sido cosa de ambos», «que lo estaba modificando» y le pidió su ayuda «para solucionar el problema». «Jenni lo único que quería era que la dejaran en paz», ha afirmado.

«No paraba de relatarle los hechos como si ella no los hubiera vivido en primera persona. Que lo hiciese por sus hijas, que dijese que había habido consentimiento», ha dicho, por su parte, Putellas.

Laia Codina e Irene Paredes han narrado dos momentos personales con Rubiales en el avión: la primera coincidió con él y con Jenni Hermoso y Rubiales les comentó que sus hijas lo estaban pasando mal y que una mujer «que estaba conociendo» le había dicho que el beso le daba igual, «como quitando importancia» a lo ocurrido.

Paredes, por su parte, ha recordado cuando se cruzó con él y le comentó: «Es increíble, me están tachando de violador». «Creo que es magnificar las cosas, pero sinceramente a mí no me pareció bien lo que pasó», le contestó ella.

También Paredes ha confirmado que vio cómo su entonces entrenador, Jorge Vilda, se acercó a hablar con el hermano de Jenni Hermoso en el vuelo, y que la capitana, Ivana Andrés, les contó que también le habían pedido hacer un vídeo, y se negó.

«Peor» en Ibiza

Laia Codina ha relatado dos momentos que vivió con Jenni Hermoso en Ibiza, donde la Fiscalía también encuadra las coacciones de las que acusa a los otros tres implicados: Vilda, el exjefe de marketing de la Federación Rubén Rivera, y el exdirector de la Selección masculina Albert Luque.

En aquel viaje es donde ella vio «peor» a Jenni Hermoso, porque ya «lo había asimilado» y estaba «triste y cansada. Fueron constantes veces las que fueron a hablar con Jenni», ha señalado.

Codina ha relatado, como dijo Jenni Hermoso en su declaración, cómo Rivera le insistió durante una comida –«más de dos o tres veces, seguro» en «menos de media hora»– para cargar el móvil porque alguien quería hablar con ella.

Era, según contó el lunes la denunciante, el exjefe de Integridad de la Federación para que diese su versión para un informe que se cerró sin consecuencias para Rubiales.

Después, ha proseguido Codina, viendo el atardecer, Rivera fue «cinco o seis veces mínimo» y pidió a Hermoso que fuese a hablar con Albert Luque, que había venido a hablar «expresamente con ella»; ella «se agobia y se pone a llorar otra vez» y fue una amiga quien bajó.

Codina y Putellas han coincidido en afirmar cómo se encontraba Jenni Hermoso en aquel viaje. «Triste, no tenía ganas de disfrutar y tenía más ganas de irse a casa y de que pasara todo», ha dicho la primera; «no era Jenni», ha indicado la segunda.