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Al menos tres muertos en las protestas alauíes por el atentado contra una mezquita en Siria

Al menos tres personas han muerto en la provincia siria de Latakia en las protestas de la comunidad alauí por un atentado en una mezquita que dejó ocho fallecidos. El conflicto alauí vuelve a estallar frente a un régimen que también mantiene el choque con los kurdos, que deja tres muertos en Alepo.

Protestas de la comunidad alauí en Latakia, el pasado noviembre, contra la discriminación y para reclamar la liberación de detenidos.
Protestas de la comunidad alauí en Latakia, el pasado noviembre, contra la discriminación y para reclamar la liberación de detenidos. (Haidar MUSTAFA | AFP)

Al menos tres personas han muerto este domingo y 60 han resultado heridas en la provincia costera de Latakia durante las protestas por el atentado del viernes en una mezquita alauí en la ciudad de Homs que causó ocho muertos.

Las autoridades han atribuido las muertes en las protestas a ataques de «remanentes» del régimen depuesto de Bashar al Assad.

Afirman que parte de las heridas que atendieron en los hospitales fueron «causadas por armas blancas, piedras y disparos, infligidos por remanentes del antiguo régimen contra personal de seguridad y civiles». También aseguran que las fuerzas de seguridad dispararon «al aire» y eluden la responsabilidad en las muertes.

Las autoridades sirias habían intensificado este domingo las medidas de seguridad en la ciudades de Latakia y Tartus, de mayoría alauí, por la creciente tensión y llamamientos a protestar tras la muerte de ocho personas en el atentado con bomba del viernes pasado en la mezquita Imam Ali bin Abi Talib, en Homs.

Ocho muertos en el ataque a una mezquita alauí

La explosión tuvo lugar durante la oración del mediodía del viernes, la principal de la semana y, según los primeros datos de la investigación, la bomba estaba colocada en el interior del templo.

El atentado fue reivindicado en Telegram el mismo viernes por el poco conocido grupo yihadista Saraya Ansar al Suna, con ideas vinculadas al Estado Islámico.

Las protestas de este domingo han sido convocadas por Ghazal Ghazal, máximo líder religioso alauí –rama del chiísmo que profesa la familia Al Assad y mayoritaria en Latakia–.

Ghazal ha adquirido especial importancia durante este año en el escenario sirio. El mes pasado ya abanderó otra serie de protestas similares de su comunidad, que lleva meses denunciando que está siendo víctima de la discriminación de las nuevas autoridades por el mero hecho de compartir confesión con el derrocado presidente sirio.
 
Conflicto desde la caída de Al Assad

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos ha acusado a las fuerzas de seguridad sirias de azuzar las tensiones con incursiones en otros centros de protesta como Jablé, Banias y la propia Homs.

Recién derrocado Al Assad, la violencia contra la comunidad alauí alcanzó su máximo nivel y  cientos de ciudadanos fueron ejecutados a sangre fría en la costa y las montañas de Latakia por milicias del nuevo régimen de Damasco, liderado por Ahmed Al Sharaa.

La ola de violencia provocó entonces más de 1.330 muertos, muchos de ellos población civil, a la vez que milicias alauíes actuaban en la zona.

La nueva crisis deja en evidencia la frágil autoridad del régimen de Al Sharaa, que también combatió con la minoría drusa en la provincia de Sweida y sigue sin cerrar el conflicto con los kurdos a pesar de reiterados acuerdos políticos.

Conflicto pendiente con los kurdos

El pasado lunes estallaron enfrentamientos entre las fuerzas kurdas y las del Gobierno sirio en Alepo, al norte de Siria, a pesar del acuerdo, aún sin desarrollar, para integrar las instituciones y las fuerzas armadas kurdas en el Gobierno y el Ejército sirios.

Las partes en conflicto instaron a sus fuerzas al cese de las hostilidades, mientras se culpaban mutuamente de los ataques.

Damasco aseguró que menos dos civiles murieron y otros ocho resultaron heridos en el fuego de mortero y cohetes lanzado por las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), alianza kurdo-árabe que controla Rojava y el este de Siria.

Por su parte, las FDS afirmaron que una mujer de 57 años murió y 17 civiles resultaron heridos en un ataque perpetrado por combatientes de facciones gubernamentales con armamento pesado.

Los enfrentamientos tuvieron lugar en los barrios de Sheij Maqsoud y Ashrafieh, en Alepo, controlados por unidades kurdas locales. Allí, dos civiles ya habían muerto en octubre en combates entre las dos fuerzas beligerantes, antes de que se declarara un alto el fuego.

Desde la caída de Bashar al-Assad, Alepo ha quedado bajo el control de las nuevas autoridades sirias, pero los barrios de Sheij Maqsoud y Ashrafieh han permanecido bajo el control de unidades kurdas vinculadas a las FDS y de sus fuerzas de seguridad, la Asayish, a pesar del acuerdo de retirada alcanzado en abril.

Acuerdo estancado

Esta renovada tensión se produce al estancarse las negociaciones para la implementación, antes del 31 de diciembre, de un acuerdo para integrar a las fuerzas civiles y militares kurdas en las instituciones estatales.

Las autoridades autónomas kurdo-árabes reclaman el reconocimiento de un autogobierno que Damasco rechaza.
 
Además, el Ministerio de Defensa ha ofrecido a las FDS tres divisiones en el ejército de 5.000 soldados cada una, lo que supone una enorme diferencia con respecto a su número actual de 100.000 combatientes.

Por su parte, las FDS reclaman contar con una «fuerza Antiterrorista», una Guardia Fronteriza y una brigada de mujeres donde integrar a las combatientes de las YPG. Damasco se niega a esta demanda, así como a compartir el control de fronteras.