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El Athletic apela a la memoria de 2021 para desafiar al Barça en una Supercopa sin arraigo

El Athletic ya está en Yeda para disputar una Supercopa ajena a su afición y marcada por la desigualdad económica. Con bajas sensibles –cae de la lista Mikel Vesga por unas molestias– y un curso irregular, los leones se aferran a la memoria de 2021 para desafiar al Barça (mañana, a las 20.00).

Los jugadores del Athletic han completado una última sesión de entrenamiento antes de la semifinal de mañana.
Los jugadores del Athletic han completado una última sesión de entrenamiento antes de la semifinal de mañana. (ATHLETIC CLUB)

El Athletic Club ya está en Yeda para disputar una Supercopa que vuelve a jugarse lejos de casa, lejos de su gente y envuelta en un formato que prioriza intereses económicos ajenos al sentir popular. En ese contexto, los rojiblancos se miden este miércoles al Barcelona en semifinales (a partir de las 20.00) con un discurso claro: competir y ganar, como ya hicieron en 2021. Mikel Vesga, que al final se perderá el partido por unas molestias en la zona lumbar– fue explícito antes del estreno: «¿Por qué no?». La pregunta resume el espíritu con el que el equipo de Ernesto Valverde encara un torneo marcado por las ausencias, la desigualdad y la nostalgia de una gesta reciente.

El centrocampista gasteiztarra recordó aquel título conquistado en Sevilla, en plena pandemia, cuando el Athletic eliminó al Real Madrid y derrotó al Barça en la final. «Venimos con esa mentalidad», insistió Vesga, subrayando la necesidad de máxima concentración en ambas áreas, energía colectiva y la obligación de incomodar a un rival con más nombres y más foco mediático. También dejó una reflexión poco habitual en boca de futbolistas: la crítica a un reparto económico que vuelve a beneficiar a los de siempre. «Nos gustaría que fuese más equitativo», apuntó, asumiendo que en Arabia el ambiente será, una vez más, el de jugar fuera de casa.

En la rueda de prensa previa, Ernesto Valverde ha coincidido en la importancia de mantener la ambición pese a las dificultades y puso en valor la presencia del Athletic en el torneo, recordando que la Supercopa la disputan equipos que han ganado algo o han estado cerca. «El año pasado vinimos porque habíamos sido campeones de Copa y este año por haber sido cuartos. Para nosotros es un premio estar aquí y queremos un premio mayor, que sería estar en la final», ha recalcado. El técnico ha reconocido que los rojiblancos no parten como favoritos: «Obviamente no somos el equipo favorito, pero es un partido y todo está por decidir, con el aliciente de poder llegar a una final que tienen tanto ellos como nosotros».

Valverde ha advertido además que para superar al Barça será necesaria «una gran dosis de acierto», dado que el equipo de Hansi Flick «generalmente acierta», recordando el último partido frente al Espanyol, donde los azulgranas resolvieron con dos goles en los instantes finales. Sin embargo, subrayó que el Athletic mantendrá su identidad sobre el césped: «No somos el Barcelona, tenemos otras virtudes. Somos un equipo que lo deja todo en el campo, con espíritu, y eso es algo que nos piden nuestros aficionados, que nos distingue y a lo que estamos obligados».

En lo deportivo, el desafío no es menor. El Barcelona llega como vigente campeón, líder liguero y en una dinámica claramente ascendente, con ocho victorias recientes y casi toda su artillería disponible. Hansi Flick dispone de un bloque sólido y profundo, con Lewandowski, Pedri, Lamine Yamal y Raphinha como principales amenazas, y con el regreso de Ronald Araujo como refuerzo emocional para el grupo. Los precedentes inmediatos tampoco favorecen al Athletic: el último duelo liguero se saldó con un contundente 4-0 para los azulgranas.

El Athletic, por su parte, aterriza en Yeda con más dudas que certezas. A la irregularidad competitiva de las últimas semanas se suman bajas sensibles: ni Yuri Berchiche ni Aymeric Laporte han llegado a tiempo y a ellos se les suma la baja de última hora de Mikel Vesga, lo que ha obligado a Valverde a tirar de cachorros para completar una convocatoria de 25 futbolistas. Tampoco están disponibles Yeray Álvarez, Unai Egiluz, Beñat Prados ni Maroan Sannadi. Aun así, el técnico podría apostar por su once de gala, confiando en que piezas clave como los hermanos Williams, Oihan Sancet o Unai Simón recuperen el nivel que llevó al equipo a competir de tú a tú la pasada temporada.

El torneo, cuestionado desde dentro y desde fuera —Iñaki Williams llegó a calificarlo sin rodeos—, vuelve a evidenciar la desconexión entre el fútbol negocio y las aficiones. Sin presencia rojiblanca en las gradas y con una sede impuesta por contratos millonarios, la Supercopa se juega en un escenario ajeno.