Imanol Intziarte

Donostia presenta un programa de inserción sociolaboral para personas sin techo 


Los recientes desalojos en Martutene y Herrera han puesto en primera línea la situación de las personas sin techo en Donostia. El alcalde Jon Insausti ha dado a conocer una iniciativa en este ámbito que combina, según sus palabras, «humanismo y exigencia».

El desalojo de Los Agustinos de Martutene tuvo lugar a principios de diciembre.
El desalojo de Los Agustinos de Martutene tuvo lugar a principios de diciembre. (Gorka RUBIO | FOKU)

El alcalde de Donostia, Jon Insausti, ha informado este martes de la puesta en marcha de un programa bautizado como ‘Aukerak’ en el que «se recoge la manera de proceder ante la creciente realidad de las personas sin hogar». El anuncio se produce en el marco de los recientes desalojos que han tenido lugar en los barrios de Martutene (Agustinos)Herrera (Jolastokieta).

Insausti ha explicado que ‘Aukerak’ es «un modelo de inserción que, como su propio nombre lo indica, ofrece posibilidades a las personas sin techo bajo un doble criterio irrebatible: humanismo y exigencia. Derechos y deberes».

Ha añadido que las personas que quieran acceder al programa deberán cumplir ciertas condiciones, tales como «un plan de estudios, la colaboración con el servicio municipal de urgencias sociales (SMUS) o un arraigo en la ciudad». El alcalde ha argumentado que los recursos de Donostia son «limitados» y están «al borde del colapso», por lo que ha solicitado la colaboración de la Diputación, el Gobierno de Lakua y otros ayuntamientos.

Ha citado como ejemplo que en el marco de este modelo hay personas sin hogar que pernoctan en el albergue La Sirena mientras cursan la EPA o una FP en Hernani, Tolosa o Donostia. Un modelo, ha apostillado, que «será alimentado y mejorado con la evaluación de los itinerarios de estos casos personales».

Insausti ha remarcado que entre quienes habitan en esos edificios o pabellones abandonados también hay personas que cometen delitos, y ha reiterado que ante casos de reincidencia hay «dos posibles salidas: cárcel o expulsión. Donostia tiene que seguir siendo una ciudad segura. Esta ciudad es solidaria con quien quiere convivir en paz, pero inflexible con quien hace del delito su modo de vida».