
Pagarle con la misma moneda. Es lo que persigue Osasuna en su visita a Balaídos, después de que el Celta ganase en El Sadar en la primera vuelta, lo que motivó el inicio de su repunte liguero, después de un inicio desastroso del cuadro gallego en la competición de la regularidad.
Aquel encuentro dejó, además, un poso amargo en el vestuario rojillo, después de un penalti fallado por Budimir que hubiese supuesto un hat-trick para el croata y el 3-2 con el que encarrilar los tres puntos, que acabaron volando con la postrera diana de Durán en el 87. Los visitantes no acumularon los suficientes méritos, pero sí tuvieron más puntería y, por ello, ahora hay ganas de revancha.
El momento también parece propicio porque el Celta, aunque no pierde en su estadio desde mediados de diciembre y solo lleva una derrota –en Anoeta– en sus últimos diez compromisos en las diferentes competiciones, sí que es verdad que únicamente ha sumado un punto en las dos recientes jornadas.
Por contra, Osasuna afronta el desplazamiento a tierras gallegas con las importantes bajas de un par de futbolistas que han sido de los más utilizados por parte del técnico rojillo, Alessio Lisci.
Moncayola, como consecuencia de un cuadro respiratorio, y Lucas Torró, sancionado al ver su quinta amarilla en la última jornada frente al Villarreal, no serán de la partida, lo que deja al centro de campo osasunista sin un par de efectivos que han resultado básicos en lo que se lleva de curso.
Dos triunfos en las tres últimas visitas
De no mediar sorpresa, sus sustitutos naturales serán Moi Gómez e Iker Muñoz, respectivamente. Se espera, asimismo, que Aimar pueda completar esa sala de máquinas desde el inicio, después de solo poder jugar la última media hora ante el submarino amarillo tras recibir una fuerte patada en el tobillo contra el Rayo y estar renqueante toda la semana.
Completaría esa línea un Rubén García que está viviendo su segunda juventud, toda vez que parece poco probable que Lisci repita con el once tan ofensivo que diseñó en el último envite de El Sadar. El damnificado sería un Raúl Moro –cambiará de dorsal y llevará el “18” a partir de ahora– que todavía está en periodo de aclimatación, ya que ahora mismo tanto Víctor Muñoz como Budimir se antojan intocables por el extraordinario rendimiento ofensivo que aportan.
En toda su historia competitiva, el bloque navarro únicamente ha vencido en el feudo celtiña en cinco ocasiones de las 40 computadas, aunque dos de ellas han sido en las tres últimas visitas que ha realizado, lo que aporta cierto grado de optimismo respecto a las opciones rojillas de sumar en Balaídos, a la par que el buen momento deportivo, con solo un tropiezo en los seis compromisos más recientes.
Por parte local, la gran novedad de su lista es la entrada del recién llegado Matías Vecino. Con solo tres entrenamientos, el uruguayo llegado de la Lazio y que ha firmado hasta junio de 2027 ya cuenta para el preparador celeste, Claudio Giráldez, para reforzar la medular.
No así las otras dos incorporaciones invernales. El vizcaino Álvaro Núñez, sorprendente fichaje procedente del Elche por 1,5 millones, que sufre una pubalgia, y el centrocampista ofensivo Fer López, cedido por el Wolverhampton y que regresa a la que fue su casa.
«Cosas diferentes»
Lisci ha avanzado que se van a ver «cosas diferentes» en el cuadro navarro durante el choque de Balaídos, motivadas por la disposición táctica del Celta, con tres centrales y un marcaje «al hombre en todo momento».
«No se puede hacer el mismo partido de siempre», ha afirmado el preparador transalpino, quien ha elaborado un plan para equilibrar las ventajas e inferioridades que genera la estructura celeste, de cara a «defenderles y atacarles bien».
Ha desvelado que Aimar «ya está para jugar de titular», después de restarle minutos ante el Villarreal, un cierto descanso que le ha venido «muy bien». Y ante la baja de Moncayola, ha asegurado que cuenta con jugadores «muy buenos y diferentes» para reemplazarle.
Osasuna se encuentra clasificado a siete puntos del Celta y, pese a la buena racha que atraviesa, su entrenador ha advertido de que «parece que estamos muy arriba, pero no, porque no estamos tan lejos del descenso».
Finalmente, ha catalogado de «muy positivo» el mercado invernal, tanto por las incorporaciones, como por haber mantenido prácticamente todo el bloque, con la excepción de Becker, de quien ha dicho que ha tenido una «actitud increíble», pese a no jugar apenas nada.

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