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«Memorable victoria humana»

Discurso pronunciado por Nelson Mandela en la ceremonia de entrega del Premio Nobel el 10 de Diciembre de 1993.

Nelson Mandela. (AFP PHOTO)

(...) Represento en este momento a los millones de personas que se han atrevido a rebelarse contra una sistema social cuya propia esencia emana de la guerra, de la violencia, del racismo, de la opresión, de la represión y del empobrecimiento del conjunto de una población.

Represento asimismo a los millones de personas en el mundo pertenecientes al movimiento antiapartheid, a los gobiernos y las organizaciones que se han unido a nosotros, no para combatir a Sudáfrica como país, sino para oponerse a un sistema inhumano y poner pronto fin al crimen contra la humanidad perpetrado por el apartheid.

Esos innumerables seres humanos, sean o no sudafricanos, han tenido la nobleza de cerrar el paso a la tiranía y a la injusticia sin tratar con ello de obtener el menor interés personal. El daño inflijido a una persona es también el nuestro, y por tanto obraron en aras de la defensa de la justicia y del simple decoro.

Gracias a su valor y a su tenacidad durante largos años, podemos augurar ya el día en que la humanidad entera se congregará para celebrar una de las más memorables victorias humanas de nuestro siglo.

Cuando llegue ese día, todos juntos nos congratularemos de nuestra victoria común contra el racismo, el apartheid y el dominio de la minoría blanca.

(...) El valor de la recompensa que todos compartiremos será y deberá ser calibrado en función de la venturosa paz que triunfará, pues la humanidad, que une a negros y blancos en una única y misma raza, exige que cada uno de nosotros pueda vivir en lo sucesivo como una criatura del paraíso.

Así habremos creado una sociedad en la que naceremos todos iguales, con idénticos derechos a la vida, a la libertad, a la prosdperidad, a la dignidad humana y a un gobierno justo.

Esta sociedad no deberá tolerar jamas que vuelva a haber prisioneros de conciencia ni que se violen de nuevo los derechos humanos de ninguna persona.

Asimismo, nunca deberá volver a suceder que las vías que conducen a un cambio pacífico sean de nuevo obstruídas por usurpadores que tratan de privar al pueblo de todo poder en aras de sus propios fines innobles.