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Entrevista
GIORGOS VASILIADIS
DIRECTOR GENERAL ANTICORRUPCIÓN DEL GOBIERNO GRIEGO

«Si lo que no quieren es pactar con Tsipras es un golpe de Estado»

Miembro del Comité Central de Syriza, Giorgos Vasiliadis es también responsable de frenar la corrupción y uno de los cuadros cercanos al primer ministro, Alexis Tsipras. Recibe a GARA en su oficina del Ministerio antes de una reunión en Megaro Maximu.


Las negociaciones no van a proseguir hasta el referéndum. ¿En qué situación está la crisis?

Dieron un ultimátum muy diferente al programa con el que el Gobierno griego se presentó. Se planteaba una austeridad muy dura. Por eso, el Ejecutivo consideró que era el pueblo el que tenía que decidir. No queremos hacer lo mismo que los gobiernos anteriores. Hemos llegado a este punto porque nuestros socios en Europa han impuesto una presión muy dura. El domingo la gente decide si quiere aceptar el ultimátum o variamos el rumbo y hacemos una política diferente. Es terrible. Estamos en 2015 y vivimos en una Europa en la que parece que sea malo pedirle a la gente que decida.

Miembros del Eurogrupo, como el ministro de Economía español, Luis de Guindos, afirman que el acuerdo estuvo cerca hasta convocar la consulta.

(Se ríe). Hemos escuchado que estaba cerca el acuerdo y que íbamos a cumplir las condiciones durante mucho tiempo. Aceptamos las propuestas de (Jean-Claude) Juncker y, posteriormente, los socios europeos siempre pedían algo más.

¿Comparte la idea de que la cerrazón de las instituciones está basada en el miedo al resultado de las elecciones en el Estado español e Irlanda?

Sí. Sin embargo creo que por ese comportamiento, los ciudadanos españoles y los ciudadanos irlandeses van a enviarles un mensaje de soberanía y cambio.

¿Cree que el miedo puede afectar al éxito en el referéndum?

Sí, y lo entendemos. Es algo lógico. Estamos ante algo que nunca había sucedido en Grecia. Un «Sí» no significa avalar un acuerdo basado en la austeridad, sino un voto basado también en el miedo.

Ante una victoria del «Sí», ¿dimitiría el Gobierno?

El Gobierno va a hacer todo para mantener la calma y el equilibrio. No cabe duda de que vamos a aceptar el «Sí». Lo que queremos hacer es proteger a la gente y sus intereses.

En caso de que se imponga el «No». ¿Cuál es el siguiente paso para el Ejecutivo griego?

Continuaremos hablando con nuestros socios europeos y trataremos de llegar a una solución justa. Con el «No» mandamos un mensaje a Europa: hay que proteger a una población que ha sufrido durante cinco años de austeridad.

¿Qué estaría dispuesto a asumir el Gobierno griego para llegar a un acuerdo razonable?

La deuda no es soportable. Si fuese viable se podrían adoptar medidas. Sin un reajuste, las políticas que se implementen no van a tener éxito. Sabemos que la economía griega tiene problemas y que tenemos que implementar cambios tanto en el sector público como en el fiscal. Pero es fundamental que estos logren la prosperidad de la gente. No queremos que nuestros socios nos den dinero y este vaya a la basura. Nuestra gente tiene hambre.

Las presiones están siendo brutales. ¿Hasta dónde cree que pueden llegar?

Puedes verlo: tenemos los bancos cerrados. Sin embargo, creemos en la solidaridad europea y la voluntad común de todos europeos, que realmente desean encontrar una solución. No quiero creer que los europeos buscan la desaparición de un país como Grecia. Estamos hablando sobre Europa, el continente, la democracia. El Gobierno de Syriza no está planteando soluciones de extrema izquierda, sino de sentido común dentro de Europa. No quiero creer que esta Unión quiere volver a un sistema autoritario. Sigo creyendo en Europa, en sus valores, en la solidaridad. Tenemos que poner fin al ataque neoliberal.

El cierre de bancos es una medida de presión que condiciona su actividad. ¿Cuándo cree que puede resolverse? ¿Ve próximo un acuerdo?

Creo que podremos reabrir los bancos la próxima semana y que el martes podemos llegar a un acuerdo. El Gobierno ha adoptado las proposiciones de Juncker. Lo único diferente que hemos planteado a esta propuesta es proteger los salarios y las pensiones. Si no tenemos un acuerdo o la voluntad para llegar a él significaría que el problema es Tsipras, que lo que no quieren es que siga Tsipras. A eso se le llama golpe de Estado.