INFO

Un diamante escocés que es para siempre

Mikel Insausti, crítico de GARA. (Gorka RUBIO/ARGAZKI PRESS)

Suele quedar muy bien lo de decir que mientras estás escribiendo el artículo escuchas tal o cual música, pero lo cierto es que los obituarios no dan margen para ponerse a buscar una canción, así que tendré que dejar que a mi mente acuda el recuerdo de la voz de Shirley Bassey interpretando a todo pulmón ‘Diamonds are Forever’.

Y la muerte de alguien tan grande como Sean Connery, que ya estaba ahí antes de que nacieras, plantea un obligado ejercicio de memoria volviendo sobre momentos pasados en las salas de cine, porque en muchas de mis películas favoritas aparecía este hombre tan arrolladoramente sexy, tan animal cinematográfico, que hasta el mismísimo Ian Fleming tuvo reparos para que interpretara a su bondiana creación literaria, que según él debía de ser encarnada por alguien más estirado.  Claro que no se refería a la altura, midiendo como medía el metro noventa.

Cierro los ojos y lo veo inmenso en ‘La colina’ (1965), en ‘Odio en las entrañas’ (1969), en ‘Zardoz’ (1974), en ‘El hombre que pudo reinar’ (1975), en ‘Robin y Marian’ (1976), en ‘El nombre de la rosa’ (1981), en...