El camino al éxito comienza «con la confianza y el trabajo duro»
La charla de las internacionales del Alavés dio inicio a “Gloriosas Astea”, que culminará el domingo con el encuentro entre las albiazules y el Atlético de Madrid en Mendizorrotza.
La portuguesa Fatima Pinto y la nigeriana Osi Ohale representarán al Alavés en el Mundial del próximo verano. Las dos, junto a Jana Xin, Ornella Vignola y Esther Laborde –campeonas del mundo sub20 y de Europa sub19 con la selección española– fueron protagonistas de la charla que dio comienzo el miércoles a “Gloriosas Astea”, que continúa con la que ofrecen el jueves técnicos del equipo y las actividades para los más pequeños previstas para el viernes, y que culminará el domingo con el encuentro que enfrentará a las albiazules con el Atlético de Madrid en Mendizorrotza.
Había jugadoras de la cantera alavesista entre el público y a ellas se dirigió uno de los mensajes principales de la charla, en el que coincidieron las cinco protagonistas: la confianza como pilar de cualquier éxito venidero, en el que tampoco puede faltar el trabajo. «Yo acabo de empezar en esto, así que todavía no puedo dar muchos consejos –sonreía Vignola–. Pero sobre todo diría que hay que tener disciplina y saber lo que quieres. Y si realmente es vuestro objetivo, id a por ello». «No os rindáis, no dejéis que nadie os diga que no sois capaces. Creed en vosotras mismas y trabajad para llegar donde queréis», añadía Fatima Pinto, que unía si consejo al de Ohale. «Confiad en vosotras mismas, sed vosotras mismas y disfrutad de cada momento, en cada entrenamiento y en cada partido». Un mensaje al que se unía Jana Xin, destacando que «sobre todo tenéis que disfrutar, que al final es por lo que jugamos al fútbol».
Todas saben de lo que hablan aunque se encuentren en momentos diferentes de su carrera. Fatima Pinto en uno con el que lleva soñando toda su vida porque Portugal disputará el Mundial por primera vez en su historia, tras hacerse con el billete en la fase de repesca disputada el pasado febrero al imponerse a Camerún. Reconocía la centrocampista que «por primera vez lloré por ganar un partido. Todo el trabajo de tantos años, llevamos diez años con este entrenador y este proyecto… Es una alegría difícil de describir con palabras, era más fácil dejar que salieran los sentimientos». No lloró hace una década, cuando le llamaron por primera vez de la selección. «Era muy niña. Fue durante la Eurocopa masculina de 2012, estaba viéndola con mis amigos y me llamaron. Fui corriendo a casa a contárselo a mi familia», recuerda.
«Por primera vez lloré por ganar un partido. Todo el trabajo de tantos años, llevamos diez años con este entrenador y este proyecto… Es una alegría difícil de describir con palabras»
Un largo camino con dos grandes alegrías, la disputa de las dos últimas Eurocopas, antes de esta primera clasificación para el Mundial, en el que las lusas compartirán grupo con Estados Unidos, Países Bajos y Vietnam. «Un grupo muy difícil pero es exactamente donde queremos estar y además desde el primer partido de clasificación ya sabíamos que iba a ser difícil, si nos tocó con Alemania. Pero desde el primer día de concentración estábamos convencidas al cien por cien de que como mínimo llegaríamos a la repesca –explica–. Hemos jugado trece partidos para llegar, somos el equipo que más ha tenido que jugar. El plano mental ha sido clave para conseguirlo y hay que llevar eso al Mundial». La cofianza, también en este caso. «Ha habido mucho ese ambiente de creer en nosotras y en nuestro trabajo. Llevamos muchos años juntas, han cambiado pocas jugadoras, y trabajábamos todas con la misma idea, muy concentradas, con el foco en el partido pero sin dejarnos llevar por la tensión y por las emociones. Hemos sido maduras, confiando en nosotras y sabiendo gestionar las emociones».
No ha necesitado repesca Nigeria aunque el camino al Mundial no ha sido el habitual para las Super Falcons, acostumbradas a asegurarse el billete como campeonas de África. El año pasado acabaron en la cuarta plaza pero igualmente participarán en una cita que nunca se han perdido. Será, a sus 31 años, el cuarto Mundial para Osi Ohale, que debutó en el de Alemania. «Me llamaron por primera vez en 2010 y debuté en el Mundial de 2011, sólo tenía 20 años –recuerda–. No podía contener mi felicidad. El Mundial es algo con lo que siempre sueñas y para lo que trabajas muy duro». Una vez cuartofinalistas, a las nigerianas les gustaría dar ahora un paso más aunque no será fácil. «Como mínimo queremos superar la fase de grupos y luego el listón de los cuartos de final. Es verdad que tenemos nombres propios, jugadoras importantes, pero las otras selecciones también los tienen. Tenemos que mejorar técnicamente y también administrativamente, para que la preparación sea mejor. Y sobre todo tenemos que trabajar duro». Algo que Ohale aplica a su día a día, no sólo a su experiencia con la selección, y que extiende a todos los ámbitos de su vida. «Como deportistas profesionales, es importante cuidarse mucho. Si realmente quieres llegar lejos a tu carrera, tienes que prestar atención a lo que comes, al descanso, a la preparación… Tengo 31 años, he jugado en competiciones y Ligas de primer nivel, y es importante el haberme cuidado en todos los aspectos de la vida», subraya.

Aunque recuerda que el trabajo no tiene por qué significar sufrimiento, al menos no siempre, y sonríe al explicar lo «‘interesante’ que puede ser nuestro equipo», por ejemplo en los días de partido. «Nos gusta mucho cantar y bailar. Cuando bajamos a desayunar estamos quince minutos cantado y bailando. Luego paseo del equipo, descansar un poco antes del partido y cuando vamos al campo también cantamos y bailamos. Cuando lo haces consigues soltar la tensión, olvidas los nervios y las preocupaciones».
«Nos gusta mucho cantar y bailar. Cuando bajamos a desayunar estamos quince minutos cantado y bailando. Cuando lo haces consigues soltar la tensión»
No son tan expresivas en todas las selecciones pero Vignola sí destaca la importancia de compartir también el ocio con las compañeras. Recuerda que durante el Mundial sub20 de Costa Rica «desayunábamos, entrenábamos…, es una rutina parecida todos los días. Pero luego también pasábamos juntas nuestro tiempo libre. Hacíamos planes juntas, jugábamos todas juntas… Y creo que esa también fue una de las cosas que nos llevó a ganar».
Tan importante como las compañeras es «la familia. Siempre están a tu lado, en los momentos buenos y en los malos». Y tampoco olvidan a la afición, ahora siempre más cercana gracias a las redes sociales aunque no en todos los casos los mensajes sean los esperados. Fatima Pinto destaca que «cuando jugamos el último partido de la repesca, en Portugal eran las seis de la mañana. Y sentir que aún así la gente se levantaba a seguirnos, nos escribía… Sentir que están con nosotras es importante». Ohale opta por cribar. «Cuando lo haces bien te aplauden y cuando lo haces mal… Tienes que tener la piel dura. Pero yo no admito comentarios negativos, los bloqueo directamente. Alejo mi corazón de la negatividad. A veces no te salen las cosas tan bien como quisieras y encima llega gente a hacer malos comentarios sobre algo que es tan importante para tí… No lo admito. Son los buenos mensajes los que me van a ayudar a mejorar». «Intento que no me afecten –asegura Laborde–. Si la gente que es cercana me comenta algo más negativo me puede afectar aunque lo va a hacer para ayudarme a mejorar. Pero el resto… A veces se dicen cosas porque no se sabe todo el trabajo que hay por detrás». Jana Xin se muestra más positiva y aunque reconoce que «no me muevo mucho en redes sociales» cree que «es bonito que haya gente que no te conoce de nada y te escriba para animarte, incluso cuando estás mal te escribe para que sigas adelante. Siempre hay gente que te quiere apoyar y se agradece».
Mendizorrotza
Precisamente apoyo es lo que esperan tener las albiazules el domingo en Mendizorrotza. «Es un día especial para todas y más en este momento, que necesitamos tanto los tres puntos. Nos dejaremos el alma en este partido y en el resto para que el equipo siga en Primera», asegura Laborde. «Espero que venga mucha gente a apoyarnos», añade Vignola. «Siempre queremos jugar en grandes estadios –asegura Ohale, que el año pasado ya se enfrentó al Levante en el estadio gasteiztarra–. Y que venga la gente a animarnos. El año pasado ya tuvimos una gran experiencia. Será muy importante y además creo que será un aliciente más para nosotras, un empujón para pelear por los tres puntos».
Es en lo único que piensan las alavesistas cuando se les pregunta por su futuro. «Las cosas no están saliendo como queríamos pero este equipo nunca se rinde, ya lo vimos también en el derbi del domingo. Y así vamos a seguir. Hay que agarrarse todas de la mano y seguir adelante –asegura Pinto–. Creo que hablo por mis compañera al decir que en la cabeza de todas sólo está mantenernos en Primera. No pensamos en nada más ahora mismo».