Cuando Jokin está herido...
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Había ganas de pelota en la calle, todos fuimos al frontón con una expectación de la leche porque se enfrentaban un Laso descomunal y un Jokin Altuna que ya en semifinales había hecho una exhibición y es sinónimo de garantía, pero el mano a mano es lo que tiene, la competición individual es así. Como te bloquees y te afecten los nervios, es muy difícil darle la vuelta y no hay tiempo para la reacción, y es lo que le pasó al pobre Unai, que ojalá le sirva para las siguientes. A mí me ha tocado estar en los dos lados y es bastante mejor estar en el de Jokin.
El amezketarra siempre aparece en el momento adecuado y, cuando está herido y le provocan, sale con el cuchillo entre los dientes y juega el doble. Ayer jugó una barbaridad; con la derecha tocó mucha pared izquierda, las ponía en el sitio exacto. Es verdad que Unai le dio muchas facilidades, pero Jokin hizo lo que tenía que hacer a la perfección. Traía las ideas muy claras desde casa, meterle y meterle en pared izquierda, jugarle a los pies y además supo escoger muy bien las pelotas a las que entrar de aire. Solo entró a las que veía muy claras, en las que venían bombeadas dio dos pasos atrás y eso es que estaba con mucha confianza con su derecha.
Lo de Jokin es extraordinario, pensábamos que no podía jugar en esta distancia, pero al final siempre sabe lo que tiene que hacer y lo que no, conoce sus límites y juega al 120%. En teoría es el que menos pega de los que están ahí, pero tiene otras muchas cosas.
Y de Unai hay que destacar que ha hecho un campeonato espectacular. Seguro que estas semanas en la calle le han repetido una y otra vez «que vas a ganar, que vas a ganar», y al final eso te mete presión y ayer pagó la factura. Es verdad que se llevó dos golpes en la muñeca, que se le durmió y eso en el momento te puede descolocar, pero habría que preguntarle a él hasta dónde le influyó. Pero cuando sale el día torcido sale todo mal y no hay que darle más vueltas, ya tendrá más.
El duelo entre Jokin y Unai, uno de Aspe y otro de Baiko, puede ir pareciéndose al mío con Aimar, son los pelotaris que más gente atraen al frontón y eso es bueno para la pelota y, sobre todo, para ellos, que lo aprovechen.