El GBB cree haber encontrado la criptonita para acabar con «el mito» de EH Bildu
Un documento interno difundido por el GBB pretende ofrecer un argumentario a la militancia, las juntas locales y los grupos municipales del PNV de Gipuzkoa para demostrar que «el mito del modelo alternativo de la izquierda abertzale se derrumba en contacto con la realidad».
En las elecciones municipales de 2019 el PNV obtuvo el 33,53% de los votos en Gipuzkoa, mientras que en 2023 se quedó en el 29,21%. En las de las Juntas Generales logró el 35,59% en 2019 y en 2023 consiguió el 32,05%. En el mismo territorio, para el Congreso de los Diputados, los jeltzales obtuvieron el 30,65% de las papeletas en 2019 y el 20,70% cuatro años después. Y en lo que respecta al Parlamento autonómico, en 2020 consiguió el 36,42% y en 2024, el 31,72%.
La conclusión es evidente: en todo un ciclo electoral el PNV ha perdido apoyo en Gipuzkoa elección a elección. Mientras tanto, EH Bildu ha crecido y, además, en todos los comicios se ha convertido en primera fuerza del territorio. La izquierda independentista obtuvo en las elecciones municipales 28.142 votos más que los jeltzales, en las de JJGG 15.127 más, para el Congreso de los Diputados, 32.295 papeletas más y en las autonómicas fueron 29.081.
Como es lógico, esta realidad hizo saltar las alarmas del Gipuzko Buru Batzarra que se renovó en noviembre de 2024 tras ese ciclo electoral y que desde entonces preside María Eugenia Arrizabalaga en sustitución de Joseba Egibar. Al año de la elección de la dirección territorial, el GBB quiso compartir una «reflexión» con su militancia, que tituló ‘El modelo de gobierno del PNV puede evaluarse, el modelo alternativo de EH Bildu, no, porque no existe’.
El escrito, fechado el 28 de noviembre de 2025, partía de la afirmación de que «cuando se confrontan modelos políticos, el PNV tiene una ventaja. El suyo puede comprobarse y evaluarse. Este partido ha estado al frente de las principales instituciones de Euskadi y de Gipuzkoa en las últimas cinco décadas. La Euskadi de hoy y la Gipuzkoa actual son su resultado». Por contra, aseguraba que «el modelo de EH Bildu ni está ni se le espera».
Encuesta que aumenta la distancia
Si la ciudadanía guipuzcoana viera como propia esta lectura política de lo que ocurre en su territorio, no se entendería bien que el PNV no ganara a EH Bildu o, al menos, fuera acortando la distancia que ha ido perdiendo comicio a comicio con la izquierda independentista.
Sin embargo, una encuesta de la propia Diputación de Gipuzkoa, hecha pública el 8 de enero de 2026, situaba a EH Bildu con una intención del voto del 39,4%, lo que se traduciría en 23 junteros, sumando un representante a los 22 actuales, y sería de nuevo el ganador. Le seguiría el PNV, con un 32,9% de los apoyos y 18 procuradores, uno más. Aunque los jeltzales crecen un 0,85%, EH Bildu se les va cada vez más lejos.
Dado que los guipuzcoanos parecen no haberse dado cuenta de lo bien que lo hace el PNV y lo mal que gobierna EH Bildu en los 51 municipios en los que tiene la alcaldía, de la totalidad de 88 ayuntamientos que hay en el territorio, finalmente ha acabado haciéndose público el documento interno del GBB con una «valoración crítica de la gestión municipal de EH Bildu en Gipuzkoa», que se basa en que «el mito del modelo alternativo de la izquierda abertzale se derrumba en contacto con la realidad».
Argumentario «interno» hecho público
Se ve que el PNV cree haber encontrado la criptonita que anulará las fuerzas de EH Bildu. «Este documento, de carácter interno, tiene como finalidad ofrecer a la militancia, las Juntas Municipales del partido y nuestros Grupos Municipales una visión transversal de la gestión de EH Bildu en Gipuzkoa. El documento y cada uno de sus apartados puede servir de base para plantear reflexiones internas o valoraciones públicas, adaptadas a cada realidad local», puede leerse en el escrito.
Un documento que el GBB considera necesario para hacer frente a EH Bildu, «en primer lugar, por su dogmatismo histórico», porque como sus antecesores en la izquierda abertzale sigue actuando «desde el paradigma de su infalibilidad».
«En segundo lugar por su incoherencia. La izquierda abertzale representa una tradición política históricamente acostumbrada a criticar destructivamente y a descalificar en términos morales la gestión del resto. Por el contrario, muestra una nula capacidad para encajar la más mínima crítica a su gestión», señala el documento del EBB.
Como tercera razón apunta «la defensa de la veracidad». La dirección jeltzale asegura que «la información disponible sobre el estilo de gobierno de EH Bildu refleja una gestión basada en apariencias que engañan».
Por último, porque hay que «evitar mayores retrocesos». Los datos sobre los principales ayuntamientos gobernados por EH Bildu hablan de «estancamiento, y retrocesos plagados de excusas», mientras que «Gipuzkoa merece y necesita una reacción estratégica», de la mano del PNV.
El texto del GBB hace un repaso evidentemente muy crítico de la actuación de EH Bildu en materia presupuestaria, incumplimiento de compromisos y falta de proyección estratégica.
Apoyo por «control» social y vuelta a ETA
El documento acusa además a EH Bildu de «instrumentalizar» los movimientos sociales, en los que la militancia de la izquierda abertzale viene trabajando desde su nacimiento. Para el PNV «este ‘control’ de la sociedad civil organizada deriva en una utilización partidista de las problemáticas sociales y de su agitación». Lo que se traduce en que «puede constarse un adormecimiento de quejas y protestas de organizaciones sociales cuando es EH Bildu quien gobierna el ayuntamiento. Por el contrario, cuando la izquierda abertzale está en la oposición se produce su relanzamiento y expansión».
No podía faltar la mención a ETA, una organización que dejó de actuar en 2011 y se disolvió en 2018. El documento recoge que «entre 1968 y 2009, de las 853 víctimas provocadas por ETA, 324 asesinatos se produjeron en Gipuzkoa, además de miles de heridos, centenares de extorsionados y decenas de personas secuestradas». Y sostiene que «la convivencia, la memoria, la educación y la construcción del futuro para una sociedad sana requiere de alcaldes y alcaldesas dispuestos a hablar claro sobre la violencia en todos los casos, también cuando se trata de ETA. Lo contrario es un fraude a la ética de la dignidad humana y al compromiso con los derechos humanos».
Y por todo ello, el GBB concluye «que el mito del modelo alternativo de la izquierda abertzale se derrumba en contacto con la realidad. Queda en agua de borrajas en cuanto pasa de estar en la oposición a asumir responsabilidades de gobierno. Sin innovación ni visión estratégica, la inercia, incumplimientos, incoherencia y contradicciones caracterizan su gestión».