La puesta en marcha de varios dispositivos para acoger a personas sin hogar, y permitirles que puedan confinarse para prevenir la expansión del Covid-19, ha llegado tarde para la persona que murió, ayer tarde, en plena calle en Ziburu.
Tenía 48 años de edad y solía pernoctar en la zona de Recollets, cerca del puente Charles De Gaulle. Los vecinos dieron la voz de alarma cuando le vieron desplomarse en una acera. Pese a la llegada de la asistencia médica, no se pudo hacer nada por salvar su vida.
Ayer precisamente se puso en marcha un centro en el gimnasio Notary de Biarritz para personas sin hogar y hoy abrirá sus puertas en el polideportivo Lauga de Baiona un segundo centro de confinamiento para albergar a personas que no disponen de un domicilio mientras dure la crisis ligada a la expansión del coronavirus.

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