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En Formentera, entre rutas verdes

De los chapuzones… ¡A las caminatas! En Formentera en otoño, las paradisíacas playas y calas ceden su protagonismo a las rutas verdes. Con las temperaturas estivales ya templadas, resulta agradable oxigenarse y relajarse  practicando senderismo o cicloturismo en «el último paraíso del Mediterráneo».

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El otoño es la mejor época del año para practicar senderismo en «el último paraíso del Mediterráneo.

Muchos viajeros conocen Formentera únicamente en temporada veraniega, atraídos por la irresistible tentación de sus playas –Ses Illetes, Llevant, Migjorn, Cala Saona...– y, por lo tanto, conocen a la perfección todos y cada uno de los rincones costeros de los 67 kilómetros de litoral de «la menor de las Pitiusas». Pero... ¿Y del interior de sus 83,2 km2 de superficie? Otoño, la estación de la reflexión y la melancolía, es la época perfecta para admirar la salvaje belleza paisajística (bosques de pinares y sabinas, plantas, flores...), practicar birding o descubrir elementos patrimoniales (molinos, torres de defensa, aljibes, cisternas...). Por su cercanía con la península, es posible la «escapada express».

De sus 32 Rutas Verdes catalogadas, hemos seleccionado seis.


La Savina–Cala Saona. El trayecto arranca en la localidad que es puerta de entrada a la isla para bordear luego la laguna del Estany des Peix y seguir por un entorno rural jalonado de campos, paredes de piedra seca y casas típicas hasta Cala Saona. Una bahía natural agazapada entre acantilados bajos y con varaderos que cobijan las barcas. Es ideal para ver la puesta de sol. Distancia: 5,5 km. Tiempo: 95 min (a pie) o 35 min (bicicleta).

Sant Francesc–Ses Bardetes–Faro de Babaria. Caminata que transcurre paralela a la carretera por la apacible zona de Can Parra, se desvía a medio camino por la antigua senda que se dirigía al Cap de Barbaria y finaliza en el famoso faro y la torre de guardia de Es Garroveret. En esta ruta se pueden ver también los yacimiento prehistóricos de Es Cap de Barbaria; tres en concreto, de la veintena pertenecientes a la Edad de Bronce (1600-1000 a.C). Distancia: 9,4 km. Tiempo: 2 h,  45 min (a pie) o 35 min (bicicleta).

Es Caló de Sant Agustí–El Pilar de la Mola. Se parte de este fotogénico pueblo de tradición pesquera –con un conjunto de vetustos varaderos de madera declarados en 2002 Lugar de Interés Cultural– para subir por el histórico Camí de Sa Pujada, con las mejores vistas panorámicas de la isla, del Racó de Sa Pujada y del Pous des Verro. Ya alcanzado el altiplano, se pasa por los viñedos de Terramoll –una de las dos únicas bodegas de la isla– para llegar a El Pilar de la Mola. Distancia: 4 km. Tiempo: 1 h,  20 min (a pie). No apta en bicicleta.

El Pilar de la Mola–S’Estufador–Es Ram. Nos adentra por un paisaje boscoso y, en algunas zonas, atípico; un conjunto de muchos paisajes en un solo recorrido. Parte de la iglesia parroquial de El Pilar para continuar por el Molí Vell, por una zona llana con campos de cultivos, un bosque con desnivel y torrentes naturales que llevan el agua de lluvia al mar. Tras salir del bosque mediterráneo se llega a S’Estufador, cambiando a un paisaje de color tostado, con rocas de curiosas formas de un material usado en la construcción, típico de las Baleares: el marés. Y andando en paralelo al mar se accede a un estrecho camino que lleva hasta Es Ram. Distancia: 4,2 km. Tiempo: 1 h,  25 min (a pie). No apta en bicicleta.

El Pilar de la Mola–Sa Cala. Recorrido marcadamente agrario, con paredes de piedra seca, ganado y viviendas tradicionales; también se pueden observar viñedos, aljiges y cisternas. Todo ello, en el altiplano de La Mola, que, al llegar a sus vertiginosos acantilados, ofrece espectaculares vistas panorámicas de la Pitiusa Mayor, Ibiza; de la isla de s’Espalmador –continuación natural de la punta noroeste de Formentera– y de los islotes de Espardell y Espardelló. Distancia: 1,5 km. Tiempo: 20 min (a pie) u 8 min (en bicicleta).

Pla de la Mola. La más larga de las 32 Rutas Verdes señalizadas en la isla permite recorrer toda la planicie de La Mola y está pensada para hacerse en bicicleta, al ser apta para todos los niveles. Alterna muchos y diversos paisajes: campos de cultivo, terrenos de interior, viñedos, bosques y accesos al mar con sobrecogedoras vistas. Algunos tramos son caminos históricos jamás modificados y otros nunca transitados por coches. Esta ruta permite admirar los principales atractivos de La Mola: el faro, la iglesia de El Pilar, el Molí Vell, la Bodega Terramoll y –los miércoles y domingos, de mayo a octubre– el Mercado Artesanal de El Pilar. Porque La Mola tiene una personalidad propia que la convierte en una especie de ‘isla dentro de una isla’. Distancia: 12,3 km. Tiempo: 3 h 5 min (a pie) o 1 h (en bicicleta).