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París

«¡Mañana renuncio!»: no es tan fácil dejar Twitter y la luz que proyecta

Salir de Twitter: esto es lo que afirman que quieren hacer ciertos usuarios asustados por la anunciada toma de posesión de Elon Musk. Pero es más fácil decirlo que hacerlo, ya que esta influyente red social les ofrece una audiencia global incomparable.

La portada de Twitter en una pantalla de ordenador.
La portada de Twitter en una pantalla de ordenador. (Loic VENANCE | AFP)

Desde el anuncio de la adquisición de Twitter por parte de Elon Musk este lunes, muchas personas usuarias han jurado que dejarán la red social. Lo que ha provocado esta situación es la voluntad expresada por el caprichoso multimillonario de no restringir su uso en nombre de la libertad de expresión.

«Se convertirá en un espacio aún más anárquico, odioso, xenófobo, intolerante y misógino», ha tuiteado la actriz y activista feminista Jameela Jamil (un millón de suscriptores).

Estas promesas de despedida se ilustran con hashtags (palabras clave) que se han hecho virales este martes, como #LeaveTwitter (#DejarTwitter).

Pero otros muchos usuarios se muestran escépticos. «Quienes dicen que van a dejar Twitter en India porque la ha comprado Elon Musk, ¿son las mismas personas que dijeron que abandonarían India si Narendra Modi se convertía en primer ministro? Ya ha ocurrido dos veces. ¡Y NUNCA lo han hecho!», ha tuiteado el escritor y columnista indio Shefali Vaidya (665.000 seguidores).

A mediados de abril, el periodista francés Nicolas Hénin (52.000 abonados) había prometido que dejaría la plataforma si Musk la compraba. «Todavía no he tomado mi decisión de manera firme», ha matizado hoy a AFP, explicando que se ve frenado por dos cosas: «Por un lado, el hecho de dar la impresión de desertar y, por otro, la ausencia de una alternativa».

«¿Y a dónde ir?»

De hecho, ninguna plataforma puede hoy en día rivalizar con la del pájaro azul.

«Lo que hace a Twitter es la comunidad, son sus 436 millones de usuarios», ha indicado a AFP Leïla Mörch, coordinadora del proyecto de investigación Content Policy and Society Lab de la Universidad de Stanford (EEUU).

En términos de popularidad, la aplicación de debate Discord (300 millones de cuentas) es la que más se acerca a Twitter. Reúne comunidades en línea pero, a diferencia de Twitter, no es una plataforma abierta: cada espacio requiere una invitación.

Lanzado en 2016, Mastodon es un clon de Twitter de código abierto y sin publicidad, pero su servidor principal es mucho más pequeño, con solo 670.000 suscriptores.

Otras plataformas como Gettr, Parler o The Truth Social también han copiado al original. Adquiridas o incluso fundadas por familiares del expresidente estadounidense Donald Trump, prohibido en Twitter en enero de 2021 por incitación a la violencia, estas alternativas son consideradas ‘los Twitter de derecha’.

Ahora, los conservadores estadounidenses también han aplaudido los planes de Musk para Twitter.

Finalmente, la red social Tumblr, creada en 2007 pero caída en desuso, también podría convertirse en un refugio para los decepcionados con Twitter.

¿Quién está en Twitter?

«Twitter atrae al mundo de los medios, un conjunto de periodistas y personas, al mundo de quienes toman las decisiones políticas y económicas», así como a una «capa de influencers», explica Dominique Boullier, profesora universitaria de sociología en Sciences Po de París.

Estos «divulgadores de opinión» no representan más que a una minoría de usuarios, como indica la experta, pero son quienes «drenan al gran público» y «generan viralidad».

El objetivo de Musk, prosigue Boullier, es hacer de Twitter «un medio de comunicación de masas» recuperando «una audiencia aficionada a noticias impactantes, contradictorias y alternativas», que está menos presente desde el destierro de Donald Trump.

¿Qué libertad de expresión?

Para Leïla Mörch, la cuestionada adquisición de Twitter por parte de Musk tiene al menos un mérito: «La gente se ha dado cuenta de que la moderación es política y que esto plantea cuestiones sociales».

«Sea cual sea el nuevo accionariado, Twitter tendrá que adaptarse completamente a las reglas europeas», ha advertido este martes el comisario de Mercado Interior de la UE, Thierry Breton.

Una alusión a la nueva regulación comunitaria sobre servicios digitales –Digital Services Act (DSA)–, que obligará a las plataformas a luchar mejor contra los contenidos ilegales.

Pero Mörch considera que la cuestión es más amplia: «La moderación da herramientas, pero lo que debemos mantener es un debate sobre la libertad de expresión: ¿qué queremos ver o no on line?».

La investigadora hace una analogía con la manera en que han sido definidas jurídicamente las agresiones sexuales en la vida real: «Fueron años de investigación, de establecer reglas y, hoy en día, la gente está de acuerdo. Sin embargo, no lo hicimos on line, digamos, preguntando: ‘¿Qué es la libertad de expresión?’ ’¿Cuál es el límite?’».