Marijaia, entre multitud de gente.
Marijaia, entre multitud de gente. (OSKAR MATXIN EDESA | FOKU)
Desfile de la ballena por la Gran Vía.
Desfile de la ballena por la Gran Vía. (OSKAR MATXIN EDESA | FOKU)
Concierto en el quiosco del Arenal.
Concierto en el quiosco del Arenal. (OSKAR MATXIN EDESA | FOKU)
Gargantua entre niños en el Txikigune.
Gargantua entre niños en el Txikigune. (Gorka RUBIO | FOKU)
Momento del txupinazo del sábado.
Momento del txupinazo del sábado. (Marisol RAMIREZ | FOKU)
Escalada en la txosna de Kranba
Escalada en la txosna de Kranba (Aritz LOIOLA | FOKU)
Tortilla de patata presentada en el concurso gastronómico.
Tortilla de patata presentada en el concurso gastronómico. (Aritz LOIOLA | FOKU)
Participantes preparando sus tortillas.
Participantes preparando sus tortillas. (Aritz LOIOLA | FOKU)
Ambiente nocturno en Algara.
Ambiente nocturno en Algara. (Aritz LOIOLA | FOKU)
Fuegos artificiales de una de las noches.
Fuegos artificiales de una de las noches. (Aritz LOIOLA | FOKU)
Mosaico en solidaridad con Palestina.
Mosaico en solidaridad con Palestina. (Aritz LOIOLA | FOKU)
Marijaia en el hospital de Basurto posando con las enfermeras
Marijaia en el hospital de Basurto posando con las enfermeras (Marisol RAMIREZ | FOKU)
Participantes preparando sus pucheros.
Participantes preparando sus pucheros. (Monika DEL VALLE | FOKU)
Un niño con su madre en la zona infantil.
Un niño con su madre en la zona infantil. (OSKAR MATXIN EDESA | FOKU)
Desfile de la ballena por la Gran Vía.
Desfile de la ballena por la Gran Vía. (OSKAR MATXIN EDESA | FOKU)
NAIZ

La fiesta no cesa en Bilbo, mientras llega el ecuador de su Aste Nagusia

Tras cuatro noches de fiesta en Bilbo, su Aste Nagusia encara su tramo final donde se espera todavía más afluencia de gente. Con un largo repertorio de actividades, conciertos y concursos, desde los mas txikis hasta los más mayores siguen disfrutando de la semana más especial del año.

Un espectador disfrutando de los fuegos nocturnos.
Un espectador disfrutando de los fuegos nocturnos. (Aritz LOIOLA | FOKU)

Tal y como cantó Francis Díez, vocalista de Doctor Deseo, en el pregón de este año haciendo referencia a la mítica canción de Corazón de Tango: «Vamos a engañarnos y dime, mi cielo, que esto va durar siempre», muchos bilbotarras desearían que esta semana durase para siempre. Aunque, la realidad es que la Aste Nagusia ha llegado a su ecuador este miércoles.

Lleno de actividades, conciertos, kalejiras y revindicaciones, Bilbo mantiene día y noche un ambiente colorido como en ninguna semana del año.

Cierto es que empezó antes que nunca, el 16 de agosto, y por lo tanto, los primeros días se vio menos gente que otros años. De hecho, ese primer fin de semana, coincidía con fiestas patronales de otros municipios de Bizkaia como Ondarroa, Portugalete o Gernika. 

Sin embargo, la fiesta entra en su traca final, aunque todavía quedan muchas actividades como la Herri Krosa del viernes y reivindicaciones como el homenaje a la ikurriña del jueves. En cuanto a conciertos, todavía faltan muchos artistas por subirse a los diversos escenarios que hay repartidos por la villa. Así como Parabellum el jueves, Olatz Salvador el sábado o Gatibu el jueves.

El trago más amargo de las fiestas llegó el primer día con la suspensión de los conciertos de KaiNakai, Olatz Salvador y Malen del sábado en Abandoibarra. Además, desde Bilboko Konpartsak han denunciado alguna que otra agresión racista. Sin embargo, según ha informado el consejero de Seguridad del Gobierno de Lakua Bingen Zupiria, los delitos son menos que en otros años.