
Tal y como cantó Francis Díez, vocalista de Doctor Deseo, en el pregón de este año haciendo referencia a la mítica canción de Corazón de Tango: «Vamos a engañarnos y dime, mi cielo, que esto va durar siempre», muchos bilbotarras desearían que esta semana durase para siempre. Aunque, la realidad es que la Aste Nagusia ha llegado a su ecuador este miércoles.
Lleno de actividades, conciertos, kalejiras y revindicaciones, Bilbo mantiene día y noche un ambiente colorido como en ninguna semana del año.
Cierto es que empezó antes que nunca, el 16 de agosto, y por lo tanto, los primeros días se vio menos gente que otros años. De hecho, ese primer fin de semana, coincidía con fiestas patronales de otros municipios de Bizkaia como Ondarroa, Portugalete o Gernika.
Sin embargo, la fiesta entra en su traca final, aunque todavía quedan muchas actividades como la Herri Krosa del viernes y reivindicaciones como el homenaje a la ikurriña del jueves. En cuanto a conciertos, todavía faltan muchos artistas por subirse a los diversos escenarios que hay repartidos por la villa. Así como Parabellum el jueves, Olatz Salvador el sábado o Gatibu el jueves.
El trago más amargo de las fiestas llegó el primer día con la suspensión de los conciertos de KaiNakai, Olatz Salvador y Malen del sábado en Abandoibarra. Además, desde Bilboko Konpartsak han denunciado alguna que otra agresión racista. Sin embargo, según ha informado el consejero de Seguridad del Gobierno de Lakua Bingen Zupiria, los delitos son menos que en otros años.

«Detrás de cualquier lujo hay un crimen»

El primer festival Aske pone la banda sonora a una Euskal Herria libre

La exposición temprana a pantallas se relaciona con cambios cerebrales en la adolescencia

El cantante estadounidense y exmarine Zach Bryan se casa en la Parte Vieja donostiarra















