La fuga más sonada contra el franquismo –aunque Franco hubiera muerto cinco meses antes– deja la huella indeleble de Oriol Solé Sugranyes. Militante anarquista, compañero del Salvador Puig Antich ejecutado a garrote vil, y joven abatido por la Guardia Civil a escasos metros de distancia de la muga que nunca será muga