2018/05/20

Erreportajea
una pionera, periodista y aventurera
Nellie Bly
Iñaki ZaratiegiCorbis-Bettmann
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Existe una amplia lista de hombres que protagonizaron intrépidas aventuras. Pero ¿cuántos nombres de mujeres hay en ese ranking? Porque las ha habido. Desde Egeria (siglo IV), considerada la primera viajera y peregrina de la historia, a la primera astronauta, Valentina Terechkova, pasando por la donostiarra monja alférez Catalina de Erauso o la pirata irlandesa Anne Bonny. La botánica gala Jeanne Baret también fue la primera en circunnavegar el mundo (disfrazada de hombre). Más nombres: la inabarcable rebelde franco-belga Alexandra David-Néel. La “reina blanca” del Kilimanjaro May French Sheldon. Gertrude Bell, primera mujer que logró en Oxford el grado con honores en Historia Moderna y “creadora” del moderno Irak. Ann Bancroft en el Polo Norte. La primera mujer piloto de submarinos Cindy Lee Van Dover. La ciclista, periodista y aventurera letona Annie Londonderry Cohen Kopchovsky, quien dio la primera vuelta al mundo en bicicleta en 1894, siendo madre de tres hijos. La fascinante aventurera de Baiona Marga d’ Andurain. La japonesa Junko Tabei, primera escaladora del Everest en 1975. Y tantas otras. Forman parte de la Herstory, como algunas feministas han rebautizado el término History.

Otra destacada pionera fue la norteamericana Elizabeth Jane Cochran, conocida por Nellie Bly. Nacida en Pensilvania en 1864 y fallecida en Nueva York en 1922, es considerada la primera periodista gonzo (estilo sensacionalista y en primera persona) y protoreportera del periodismo de investigación y encubierto. Viajó a México con 21 años, vivió en un manicomio femenino o rebajó el récord de la novela “La vuelta al mundo en 80 días”, de Julio Verne. Sus andanzas informativas y su originalidad estilística la convirtieron en una de las primeras periodistas femeninas de EEUU. La editorial madrileña Capitán Swing ha publicado “La vuelta al mundo en 72 días y otros escritos”, que incluye “Diez días en un manicomio”, “Seis meses en México”, “La vuelta al mundo en 72 días”, artículos de opinión y un reportaje en la Primera Guerra Mundial.

«Huerfanita solitaria». Elizabeth se desarrolló en un hogar pobre y fue un ejemplo de confianza en sí misma. Estuvo un semestre en un internado, que abandonó por razones económicas. En 1880, su familia se mudó a Pittsburgh. Cinco años después leería en el periódico “The Pittsburgh Dispatch” una columna defendiendo que las mujeres fueran amas de casa y condenando que se dedicaran a otras tareas. Bly envió una afilada carta bajo el seudónimo de Lonely Orphan Girl (huerfanita solitaria) e impresionó tanto al director George Madden que este publicó un anuncio pidiendo que se identificara. La contrató y le encargó una primera colaboración sobre “el ámbito de la mujer”. “El rompecabezas de las chicas” fue un vibrante alegato de clase y pre feminista de una principiante de 22 años con débil formación profesional.

En esa primera etapa visibilizó las necesidades y desigualdades de su género pero, en cuestión de meses, fue precisamente relegada a la sección para mujeres (sociedad, moda, jardinería, peluquería, colecciones de mariposas...). Entonces convenció al director para aventurarse en México como reportera, sin saber palabra de español y acompañada por su madre. De aquel viaje surgiría el libro “Six Months in Mexico”, un alegato contra la pobreza y la discriminación al sur del Río Grande que le vendría bien leer a Donald Trump: «Se tiene una idea ciertamente errónea de los mejicanos… no son vagos sino todo lo contrario», escribió.

Tras su aventura sureña se mudó a Nueva York y pidió trabajo en el sensacionalista “The New York World”. Su influyente director, Joseph Pulitzer, la contrató con todo un reto: internarse en el psiquiátrico Women’s Lunatic Asylum, de Blackwell’s Island, con 1.600 pacientes. Simuló tan bien la demencia que el juez señaló que la habían drogado, los médicos la declararon «loca sin remedio, un caso desesperado» y pasó por cubana con lo aprendido en México. El resultado fue “Ten Days at a Mad House”, novedad del periodismo de infiltración que denunciaba el infierno que sufrían las internas y que obligó a las autoridades a mejorar el sistema hospitalario con un millón más de dólares de presupuesto.

Sus investigaciones la llevaron a trabajar en una fábrica de cartón, donde se sintió una «esclava blanca» aunque «todas las chicas parecían felices»; a aparentar ser una criada en busca de trabajo o una madre soltera que quería vender un bebé; a visitar un fumadero de opio o a hacerse arrestar. Entrevistó en la cárcel a la luchadora anarquista Emma Goldman, publicó largas charlas con personas destacadas de los movimientos pro igualdad femenina, como la sufragista Susan B. Anthony o la política Belba Lockwood, y viajó a Chicago para cubrir la mítica huelga de los ferroviarios de la Pullman. También desveló las tramas corruptas de los políticos, probó la nueva moda de la bicicleta, el ballet, el boxeo y hasta el adiestramiento de elefantes y publicó un provocativo anuncio para reunir un regimiento que luchara por la independencia de Cuba respecto a España. Intentó también tener suerte (fallida) en la ficción con la novela “The Mystery of Central Park”.

 


Phileas Fogg femenina. La dirección de “The New York World” propuso entonces a Bly emular a Phileas Fogg, personaje de ficción de Julio Verne en “La vuelta al mundo en 80 días”. El 14 de noviembre de 1889 partió de Nueva York a la británica Southampton, con 24.889 millas por delante. Fue en tren a Londres, cruzó al continente por Calais, paró en Amiens para conocer al propio Verne, quien le retó escéptico: «Señorita, si es capaz de hacerlo en 79 días, la felicitaré públicamente». Pasó hasta el sur de Italia, Port Said, Suez, Mar de Arabia y Yemen. Viajó a la isla de Ceilán, Malasia, Hong Kong y el puerto nipón de Yokohama, desde donde zarpó para San Francisco y cruzó los Estados Unidos en tren hasta llegar el 25 de enero de 1890 a Nueva York, al cabo de 72 días, seis horas once minutos y algunos segundos.

La revista “Cosmopolitan” había intentado robarle el éxito al enviar a la reportera Elizabeth Bisland a completar el mismo periplo en sentido contrario. Bisland superó también el “récord” de Fogg haciendo el viaje en 76 días y medio, pero no igualó el de su contrincante. Bly escribiría después “La vuelta al mundo en setenta y dos días” y Bisland hizo lo propio con “En siete etapas: un viaje volando alrededor del mundo”. La primera fue también pionera en explotar su personaje y se hizo popular con un juego de mesa basado en sus aventuras y diverso merchandising inspirado en la ropa y hasta el mini maletín que portaba. Llegó a viajar con un pequeño mono, lo que quizás inspiró a Astrid Lindgren para el tití Señor Nilsson de la intrépida Pippi Långstrump. Fue un ejemplo a imitar por las adolescentes yanquis que deseaban ser periodistas y escritoras, y hay en el neoyorquino Brooklyn un pequeño parque de atracciones con su nombre y con temática del viaje.

Continuó dedicándose al periodismo y, en 1895, se casó con el magnate Robert Seaman, quien murió nueve años después empujándola a dirigir sus empresas con un sesgo bastante social. Pero quebró como negociante y volvió a lo suyo: el periodismo de combate contra la desigualdad y a favor del feminismo en el periódico “Evening Journal”. Cubrió la convención de 1913 en pro del sufragio femenino y fue una de las primeras mujeres corresponsales bélicas durante la Primera Guerra Mundial en Austria y Serbia. Elizabeth Pink Cochrane fue también una trabajadora social oficiosa facilitando adopciones de niños huérfanos y escribió una columna de consejos hasta tres semanas antes de su muerte por neumonía, pocos meses antes de que fuera a cumplir los 58 años. Fue enterrada en el mismo cementerio neoyorquino que su tocaya y rival Elizabeth Bisland. Matthew Goodman escribió un libro sobre ambas y variados autores (Brooke Kroeger, Ellen Mahoney, Deborah Noyes, Sue Macy, Carles Freeden, los dibujantes Bonnie Christensen o Jen Singh) han biografiado la vida de la rompedora periodista. El libro de Kroeger fue la base para la película “Ten Days in a Mad House”, de Timothy Hines, con Caroline Barry y Christopher Lambert encabezando el reparto y estrenada en 2015. 

Su azarosa vida tiene también un DVD biográfico en la serie “American Experience”. Toda una referencia feminista para aquellos tiempos de «la mujer honrada, en casa y con la pata quebrada».

En México, con 21 años. A la derecha, libros, cómics, «souvenirs» y un juego de mesa en torno a su viaje alrededor del mundo. En las fotografías que abren el reportaje, la imagen más publicitada de una joven Nellie Bly con su emblemática vestimenta: gorra y un pequeño bolso.