2018/07/15

«Bohemian Rhapsody»
MIKEL INSAUSTI
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A los que creemos que Queen es uno de los grupos más sobrevalorados dentro de la historia del rock, nos resulta muy comprensible que, a la hora de hacer un biopic musical, hayan decidido centrarse en la figura de Freddie Mercury, que era quien realmente poseía talento escénico, junto con una gran personalidad como cantante, pese a sus gustos operísticos un tanto fuera de lugar. El problema es que la estrella desapareció para siempre hace 27 años, y que el actual líder de la banda a la que perteneció es el guitarrista Brian May, cuyas pretensiones particulares han perjudicado a una accidentada producción cinematográfica, haciendo valer su condición de productor ejecutivo en rango superior al manager Jim Beach y al batería Roger Taylor. Y eso por el lado británico de la coproducción, ya que por el estadounidense están la compañía Tribeca de Robert De Niro y el estudio Fox.

Un lío tremendo que dio su pistoletazo de salida en falso en el año 2010, cuando Sacha Baron Cohen iba a ser el encargado de transformarse en Mercury, pero fue rechazado por May, que quería restar protagonismo al malogrado cantante a favor del grupo, aduciendo que el actor cómico podía resultar caricaturesco. Por eso en 2013, tras una serie de candidatos fallidos, se anunció oficialmente a Ben Whishaw dirigido por el también actor Dexter Fletcher. La pareja fue la siguiente en abandonar el proyecto, nuevamente por diferencias creativas con el de siempre. Por fin, el rodaje se inició en 2017 con el protagonismo de Rami Malek y la dirección de Bryan Singer, quien a pesar de su bien ganado y oscarizado prestigio fue despedido, siendo sustituido para acabar la filmación por el anteriormente previsto Dexter Fletcher.

La imposición inicial de May consistía en presentar la muerte del protagonista a mitad de la película, para así narrar en la segunda parte cómo el grupo supo salir adelante sin su estrella. Todo menos reconocer que Queen ha vivido y sigue viviendo de las rentas de las exitosas canciones compuestas por “su Majestad” Freddie Mercury, quien hasta fue el diseñador del monárquico logo de la banda. Las primeras reacciones al tráiler oficial no se han hecho esperar, sobre todo por parte de los colectivos LGBTI, que entienden que se ha primado su primera relación hetero con Mary Austin, sobre la posterior y definitiva homosexual con Jim Hutton, de tal manera que se evita entrar en su enfermedad a causa del VIH.

El argumento tiene como núcleo el concierto Live Aid organizado por Bob Geldof en Wembley el año 1985, que supuso la consagración internacional de Queen. Al igual que el proceso de gestación de la canción que da título a la película, y que fue publicada en el álbum de 1975 “A Night in the Opera”. El guion ha sido escrito por dos consumados expertos en biopics como Anthony McCarten y Peter Morgan, a los que hay que sumar la realización de Dexter Fletcher, que ya tocó el género en su anterior “Eddie El Águila” (2016), y que repetirá en su variante musical con “Rocketman” (2019), dedicada a Sir Elton John. Lo curioso es que Fletcher, al heredar el proyecto de Singer, ha tenido que trabajar con su equipo técnico habitual, encabezado por el director de fotografía Newton Thomas Sigel y el músico y montador John Ottman.

Pero lo que más destaca es el casting, con Rami Malek (Freddie Mercury), Lucy Boynton (Mary Austin), Aaron McCusker (Jim Hutton), Tom Hollander (Jim Beach), Gwilym Lee (Brian May) y Ben Hardy (Roger Taylor). Del batería John Deacon hace Joseph Mazzello; de Bob Geldof, Dermot Murphy; del primer manager John Reid, Aidan Gillen, y de los padres persas que vivieron en la India y en Zanzibar hacen Ace Bhatti y Meneka Das.

Neil Fox-Roberts encarna al padre de Mary Austin, y hay un cameo para Mike Myers.