2018/08/12

Terrenos
IKER FIDALGO
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La mirada nunca es inocente. La construcción de las formas de ver y de interpretar provienen de una evolución cultural en la que lo visual se va construyendo a medida que avanza la sociedad y la imagen que la acompaña. Si bien las teorías de la globalización nos hacen interpretar cómo las fronteras de la comunicación han roto las limitaciones culturales, podemos asegurar que seguimos fieles a una tradición occidental que estructura nuestras maneras de crear y consumir. Si antes la construcción visual recaía en el arte cercano a lo religioso como manera de educar, las vanguardias y la posterior entrada de la cultura popular y de las industrias de la imagen han conseguido equiparar la pintura más exclusiva firmada por un genio de la historia del arte con el diseño gráfico surgido de lo mercantil. Esta ruptura del pedestal no es más que una cuestión inevitable dentro de un presente marcado por la constante creación de contenido y la alta capacidad de ser compartido. Esto crea entonces una tipología de público capaz de sentirse protagonista de los relatos contemporáneos, viéndose reflejado en obras que parecen haber abandonado la condición de pieza única y atemporal.

El museo Guggenheim de Bilbo dedica una de sus exposiciones de verano a Marc Chagall (Bielorrusia, 1887-Estado francés, 1985). Chagall es uno de los pintores de estilo más reconocible, cuya creación ha estado enmarcada cerca del cubismo o el expresionismo, aunque siempre con un camino propio que vertebra toda su producción. Una factura aparentemente fácil y sencilla, debida a un estilo infantilizado y poco realista, aloja sin embargo una complejidad simbólica marcada por sus vivencias en París, su país de origen y la situación política que atravesó su biografía. Por un lado, lo onírico de sus motivos y la gestualidad de muchos de sus personajes más conocidos parecen llevarnos a un terreno amable. Por otro, las visiones de lo urbano así como las referencias a las tradiciones y el folclore de su pueblo revelan una serie de indicadores que tienen que ver con cuestiones de construcción identitaria tanto en lo vital como en lo profesional así como intereses cercanos a lo etnográfico y lo tradicional. “Chagall: Los años decisivos 1911-1919” podrá ser visitada hasta el 2 de setiembre y merece ser disfrutada como lo que es: una oportunidad para descubrir a uno de los autores más relevantes del siglo XX.

En un registro completamente diferente el Centro Cultural Okendo Kultur Etxea, del barrio donostiarra de Gros, inauguró el pasado julio "Cartelismo ilustrado". El estudio barcelonés Error! Design, a través de su diseñador Xavi Forné (Barcelona, 1981), presenta más de 150 piezas que responden a los últimos ocho años de su dedicación. La música rock atraviesa la mayoría de sus producciones que han servido para anunciar conciertos de grupos como Berri Txarrak o festivales como el Azkena Rock Festival llegando a colaboraciones de renombre como Ben Harper o los mismos Guns n´Roses. El marketing se enriquece por la creación gráfica y consigue una estrategia de difusión en la que la cartelería pasa a adquirir un estatus de pieza con valor económico que acaba por encontrar su propio mercado. El póster aglutina entonces funciones propias del arte, la comunicación y el diseño hasta el punto de ser expuesto y visitado como colección retrospectiva en la que una promotora discográfica actúa como equipo comisarial. Como anunciábamos en la introducción, los roles del arte contemporáneo han sido imitados y desbancados por una serie de disciplinas que están conquistando (desde hace tiempo) con méritos propios espacios en terrenos antes insospechados. Hasta el 25 de agosto tenemos la oportunidad de visitar una buena prueba de ello.