2019/09/08

«Agur Etxebeste!»
MIKEL INSAUSTI
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La productora Irusoin ha logrado reunir de nuevo a la práctica totalidad del equipo técnico y artístico que rodó la comedia de culto “Aupa Etxebeste!” (2005), en una continuación muy importante para medir la dinámica interna de la propia película, así como para comprobar el pulso del cine euskaldun y su evolución en estos cruciales últimos catorce años. Creemos que goza de buena salud, y “Agur Etxebeste!” (2019) nos puede dar un poco los resultados orientativos de un trabajo constante y cada vez más profesionalizado.

No se trata de arrojar más responsabilidad sobre las espaldas de Telmo Esnal y Asier Altuna de la que realmente les corresponde, pero sus respectivas trayectorias fílmicas vuelven a coincidir en un más que interesante retorno al punto de partida. Tanto por separado como juntos, ambos cineastas han adquirido una relevancia que explica las infinitas posibilidades de una cinematografía abierta a todo, y que de cerrada no tiene nada, por más que desde fuera lo dijeran en el pasado. Han sido capaces de hacer cine de género como lo es la comedia costumbrista y también de revelarse como personalísimos autores con una gran inquietud artística y un hondo sentido de sus raíces culturales y antropológicas.

El mismo Telmo Esnal que hace “Aupa Etxebeste!” (2005) y “Urteberri on, amona” (2011) es el que luego sorprende a propios y extraños con su magistral “Dantza” (2018). Y el mismo Asier Altuna de “Aupa Etxebeste!” (2005) y “Bertsolari” (2001) es el que eleva la ambición creativa de nuestro cine con una película-hito tan significativa como “Amama” (2015).

De la versatilidad de esta pareja no queda ya ninguna duda, teniendo en cuenta que arrancaron con una curiosa y localista relectura del universo berlanguiano, deudor a su vez en su esencia narrativa del gran Rafael Azcona. Suya es en origen la tipología provinciana manifestada en “Aupa Etxebeste!” (2005) dentro de una familia representativa de la crisis económica y su coyuntura social. El juego de las apariencias era llevado a su máxima expresión, tanto en cuanto había que fingir el suficiente poder adquisitivo para ir de vacaciones en verano, aunque, en realidad, pasaran esas semanas encerrados en su vivienda, en silencio y a oscuras para no levantar sospechas.

El nivel de identificación fue máximo, siendo la película distribuida en euskara más vista de la historia hasta el estreno reciente de “Handia” (2017). En Donostia se llevó el Premio del Público y el Premio de la Juventud, para ya en las salas comerciales de exhibición alcanzar un total de 71.972 espectadores. Cifras inesperadas que pusieron en marcha planes para una inmediata secuela o, en su defecto, una serie televisiva. Todo quedó en el aire, por lo que ahora toca recuperar el tiempo perdido y demostrar que aquellos personajes se merecen una segunda vida.

Esnal y Altuna regresan al remozado SSIFF donostiarra y prueba de que las cosas han cambiado es que, junto con los exteriores rodados otra vez en Bergara, además de en Pasaia, Eibar y Hondarribia, en esta ocasión han recuperado industrialmente el estudio Zinealdea en Oiartzun, donde se han construido los decorados correspondientes a la casa de la familia Etxebeste, oportunamente reformada. Supone todo un avance poder contar con los interiores aquí, sin tener que desplazarse.

Una innovación que va acorde con el argumento actual, escrito por Esnal y Altuna con la colaboración de Nagore Aranburu. Patrizio debe dejar la alcaldía por problemas de salud, siendo reemplazado por su mujer como la primera alcaldesa del pueblo. Pero María Luisa se lo toma tan en serio que revoluciona a toda la vecindad, algo que afecta a su matrimonio y a su propio hogar.

Lo más importante es que se ha conseguido reunir al reparto original, incluso con la presencia del gran Paco Sagarzazu, que ya estaba retirado. Repiten Elena Irureta, Ramon Agirre e Iban Garate.