Leticia Orue
TENDENCIAS

Biboni

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¿Puede un sofá ser una declaración de intenciones sin levantar la voz? El Biboni, diseñado por Johnston Marklee para Knoll, responde con un sí rotundo, pero lo hace en voz baja: líneas suaves, volúmenes generosos y una presencia que invita a sentarse… y a quedarse. Su forma, casi escultórica, parece pensada para envolver conversaciones largas, lecturas lentas o siestas robadas en mitad del ruido cotidiano.

Lo interesante aquí no es solo la comodidad (que la hay, y mucha), sino la manera en la que el Biboni juega con la acústica del espacio. Sus formas curvas y su tapizado mullido absorben parte del sonido ambiente, creando una especie de refugio doméstico. No es un sofá que grite “mírame”, sino uno que susurra “quédate”. Johnston Marklee y Knoll demuestran que el diseño puede ser silencioso y, aun así, transformar la atmósfera de una habitación.

¿No será esto lo que más necesitamos ahora mismo: espacios que nos escuchen, aunque sea en silencio? johnstonmarklee.com


Athina

La lámpara Athina, firmada por Dido Studio para Adorno, es de esas piezas que no intentan esconder su origen. Aunque la cota sea de malla, lo cierto es que da lugar a interpretaciones. Pero también es lo que le aporta un plus de carácter y de modernidad. El cuerpo, trabajado a mano, conserva las huellas y texturas propias del material. La pantalla, sutil y translúcida, filtra la luz en tonos cálidos y crea una atmósfera íntima y que también tiene vibra (un poquito) de castillo moderno. Athina no busca la perfección industrial ni la simetría absoluta. Su presencia es honesta y serena, capaz de transformar cualquier rincón en un pequeño refugio. Es una lámpara que habla de lo hecho a mano, de la paciencia y del valor de lo imperfecto. Una pieza que, más allá de iluminar, acompaña. La belleza aquí no es un destello, sino una calma que se instala y permanece.

adorno.design


Ticino, la ligereza que no pesa

Hay piezas que parecen flotar, aunque estén hechas para soportar peso. El taburete Ticino, diseñado por Shibuleru para Living Divani, es uno de esos objetos que entienden la elegancia como un ejercicio de contención: estructura mínima, líneas limpias, materiales honestos. El acero curvado, casi gráfico, dibuja un perfil que desaparece cuando no lo usas y reaparece con fuerza cuando lo necesitas.

Lo que más llama la atención es el equilibrio entre solidez y ligereza. Ticino no compite por el protagonismo, pero tampoco se esconde: funciona igual de bien en un rincón de la cocina, junto a una barra improvisada o como asiento extra que nunca estorba. Es ese tipo de diseño que no agobia el espacio, pero tampoco lo deja indiferente. Una lección de cómo menos puede ser, de verdad, mucho más.

¿No es curioso cómo los objetos más sencillos suelen ser los que más recordamos?

livingdivani.it


Monk Armchair

Reinterpretada por Grupa para Prostoria, la Monk Armchair abandona su austeridad original para vestirse de motivos gráficos y colores inesperados. El resultado es una pieza que mantiene la esencia de su silueta icónica -esa geometría sencilla que invita a la pausa-, pero ahora suma una capa de expresividad visual que transforma el sillón en protagonista, no solo en acompañante. El diálogo entre la estructura de madera y la artesanía presente en la confección del respaldo no disfraza, sino que revela el carácter lúdico y contemporáneo de la pieza. Monk demuestra que el diseño puede evolucionar sin perder su raíz, abriéndose a nuevas lecturas y entornos. Un clásico que apetece. Una silla que resume cómo tradición y riesgo pueden convivir en armonía, sin necesidad de estridencias.

prostoria.eu