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BERLÍN

Merkel y Tsipras se aferran al diálogo a pesar de sus diferencias

Angela Merkel y Alexis Tsipras se esforzaron ayer por escenificar una buena relación en el encuentro que mantuvieron en Berlín con el transfondo de la creciente tensión bilateral por la ayuda financiera de Bruselas a Atenas. Ambos expresaron su deseo de mantener un diálogo constructivo, a pesar de sus discrepancias, y de superar los estereotipos.

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, y la canciller alemana, Angela Merkel, hicieron ayer un llamamiento a acabar con los estereotipos que han socavado el diálogo entre los países europeos, principalmente por la crisis del euro, y ratificaron su apuesta por Europa y su deseo de mantener un diálogo constructivo. En una comparecencia conjunta desarrollada en un ambiente distendido y cordial, Merkel insistió en la necesidad de que Grecia acometa reformas para que su economía crezca y Tsipras volvió a pedir respeto a la soberanía griega.

En su primera visita a la capital alemana desde que asumiera el cargo en enero, el jefe de Gobierno heleno afirmó que «ni los griegos son unos vagos ni los alemanes son los culpables de los males de Grecia, tenemos que trabajar duro para superar estos estereotipos».

Merkel coincidió con Tsipras al señalar que Europa debe «superar este tipo de estereotipos» sobre buenos y malos miembros de la eurozona para asegurar el futuro de esta.

El líder griego sostuvo que espera un nuevo comienzo en la relación de su país con Alemania, e insistió en que Grecia respetará los acuerdos y tratados europeos, pero «con determinadas prioridades», y subrayó su intención de gobernar en favor de la cohesión social. Respeto a los tratados, recalcó, pero también «a la democracia y a la soberanía nacional» de cada país.

Insistió en que no se puede hablar del rescate a Grecia como «una historia de éxito», ante sus «consecuencias catastróficas» en su economía, y señaló que los problemas de liquidez de su país «a medio plazo» son conocidos, por lo que es necesario buscar una solución política que permita que las instituciones den respuesta a ese «agujero».

«No hay otro camino que el diálogo para superar las actuales dificultades», reiteró Tsipras.

Pero aclaró que la finalidad de su visita a Alemania no era resolver los problemas de liquidez de Grecia sino encontrar un terreno co&bs;mún para seguir adelante con las negociaciones en el seno de la eurozona.

A falta de una lista concreta de medidas para recibir nuevas ayudas europeas, catálogo que se sigue ultimando en Atenas, Tsipras reiteró su intención de reformar el sistema tributario para hacerlo más justo y combatir la evasión fiscal y apostó también por luchar contra la corrupción.

En este contexto abogó por la cooperación judicial con Alemania con el objetivo de investigar los presuntos sobornos a altos funcionarios griegos por parte de empresas germanas, entre los que citó el caso de Siemens.

Por su parte, Merkel dijo que Alemania desea que la economía griega crezca y deje atrás su alta tasa de desempleo, especialmente juvenil, pero destacó que para lograrlo se requerirán reformas estructurales, un presupuesto sólido, la consolidación fiscal y una Administración que funcione.

Merkel garantizó su deseo de dialogar con Atenas «con toda confianza» por encima de las «diferencias de opinión existentes» y evitó opinar sobre la lista de reformas concretas que debe presentar el país en el marco de la prórroga del programa de rescate, al recordar que no es Alemania quien las evalúa, sino las instituciones.

«Tenemos que superar juntos el pasado»

Alexis Tsipras insistió ante Angela Merkel en la necesidad de abrir «un diálogo» sobre las compensaciones que Grecia reclama a Alemania por los estragos causados por la ocupación nazi, cuestión que el Gobierno de Berlín da por zanjada, jurídica y políticamente.

«Tenemos que superar juntos las sombras del pasado», afirmó Tsipras. Aseguró que las reclamaciones de Atenas no son, en principio, «de tipo material» sino una cuestión «moral y ética», y citó el crédito que los nazis obligaron a Grecia a concederles –y que nunca fue liquidado– en concepto de «gastos de ocupación».

Tsipras recordó que las reclamaciones no son nuevas y descartó la expropiación de instituciones alemanas en Grecia, al tiempo que desvinculó la cuestión de la actual discusión sobre la deuda griega y los problemas de liquidez de su país.

Frente a ese llamamiento al diálogo, Merkel insistió en que para Alemania se trata de un tema zanjado, aunque dijo ser consciente de la injusticia y el sufrimiento que causó el régimen nazi. GARA