Placa electoral de pon y quita entre protestas ciudadanas
Cuando se fueron los gobernantes, sus escoltas, las decenas de furgonetas de la Ertzaintza y la prensa se fue también la placa que Mariano Rajoy descubrió en el edificio del futuro Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo dejando constancia de su visita. Inauguración primero de la remodelación de un edificio cuyas obras ni han comenzado y después de la sede de la Tesorería de la Seguridad Social que funciona desde octubre. Un desembarco electoral.

No es fácil saber qué aplaudía el lehendakari, Iñigo Urkullu, ante el descubrimiento de un placa en la que se leía textualmente «El presidente del Gobierno, Don Mariano Rajoy Brey, visitó el edificio del Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo. 24 de marzo de 2015». Y más difícil aún conocer qué pensará al saber que la placa, como vino por la mañana se fue al mediodía a la vez que su protagonista volvía a La Moncloa.
Mariano Rajoy llegó a Gasteiz para descubrir una placa que dejaba constancia de su visita a un edificio que no entrará en funcionamiento antes de 2016, como indica el cartel que anuncia obras por valor de 4,8 millones de euros; y a hacer luego un discurso breve lleno de sus obviedades sobre las víctimas del terrorismo. Pese a conocer ya el accidente del avión, no dejó pasar la oportunidad de «inaugurar» el edificio de la Tesorería de la Seguridad Social, construido en el barrio de Lakua, y que entró en funcionamiento el pasado mes de octubre. Y solo cuando acabó con las fotografías inaugurales, suspendió su agenda para volver a Madrid alegando el siniestro del vuelo GW9525 de la compañía Germanwings.
Ceremonia en tres actos
La ceremonia del arranque del Centro Memorial se dividió en tres actos. Uno incial en la Subdelegación del Gobierno con explicación del proyecto y condecoración a los miembros del comité asesor (faltaron varios). Uno segundo en la calle con el descubrimiento de la placa. Y el tercero en el Palacio de Villasuso con los discursos de inauguración de una jornada organizada por la Fundación de Víctimas del Terrorismo.
El presidente del Gobierno español, los tres ministros que le acompañaban y toda la corte de cargos del PP que se desplegaron ayer en Gasteiz buscaban poco más que la imagen de una «inauguración» que mostrara su «compromiso» con las «víctimas del terrorismo» (entiéndase exclusivamente víctimas de ETA y de los atentados del 11M) en un momento en el que la AVT los critica.
Los cargos del PSE, incluido Patxi López, acudieron porque debían de suponer que no podían faltar a un Memorial que es consecuencia de una ley impulsada por Rodríguez Zapatero.
Y el lehendakari, ninguneado en todo lo relativo a este Centro, y la presidenta del Parlamento autonómico no asistieron al primer acto, pero sí a los dos restantes, se entiende que por compromiso institucional.
Banda sonora de pitos y gritos
Pero la foto del descubrimiento de la placa de Rajoy está incompleta sin su banda sonora que fueron los gritos de «Zuek faxistak zarete terroristas» que a cinco escasos metros lanzaron unas decenas de jóvenes, vigilados de cerca por ertzainas que no intervinieron. Mujeres, ya entradas en años, increpaban también a los gobernantes con gritos de «ladrones». La llegada de Urkullu tampoco pasó desapercibida, «españolen morroi» le llamaron. No había allí nadie para aplaudir a los gobernantes.
Después, un centenar de personas convocadas por la Plataforma Vasca para la Querella Argentina contra los Crímenes del Franquismo, exigieron igualdad de trato para todas las víctimas, y no que para unas se erijan memoriales y a otras se les «aplique la desmemoria y se les postergue al olvido». Esta protesta contó con el apoyo de EH Bildu y Podemos.
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