Beñat ZALDUA
BARCELONA
Elkarrizketa
VICENT PARTAL
DIRECTOR DE ‘VILAWEB’

«El 9N es la pieza clave, demuestra que España es un estado fallido»

Viejo conocido en estas páginas, el periodista Vicent Partal acaba de publicar ‘Desclassificat 9N. Història secreta d’una votació revolucionària’ (RBA), en la que rememora la montaña rusa en que se convirtió el camino hacia la consulta del 9N y desvela información inédita sobre algunos de los pormenores que llevaron a 2,3 millones de catalanes a desobedecer al Estado.

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El año pasado realizó más de 150 actos a lo largo y ancho de toda la geografía catalana, lo que le sirve, asegura, para tomar el pulso al país y mostrarse convencido de que el camino hacia la independencia es imparable. No se muestra tan optimista respecto a los líderes políticos, de los que resalta, sin embargo, que «no hay ni buenos ni malos, sino gente que se equivoca».

¿Cree que se valora en su justa medida el 9N?

No. Precisamente, una de las razones para escribir el libro fue hacer una apología de lo que pasó. Fue una espectacular muestra de poder popular, pero sobre todo, el 9N demostró a Europa que España es un estado fallido en Catalunya, que no puede imponer sus leyes. El 9N es la pieza clave del proceso, se demuestra que no hay solución posible en España y que la solución debe ser europea.

No fue fácil llegar al 9N...

De hecho, lo curioso es que aunque el 9N acaba siendo un éxito brutal, nadie quería hacer aquel 9N. CiU seguía estrictamente la dirección marcada por el Consell Assessor y apostaba por unas elecciones plebiscitarias, mientras Esquerra lo que hace es desconfiar de Convergència por una serie de razones y apostar por ganar ellos unas elecciones y proclamar la independencia. Eran proyectos políticos que no encajaban, y ese no encaje obliga a hacer el 9N, con un papel clave de la CUP.

En el libro resalta la importancia que tuvo la asamblea abierta que celebraron en la plaza Sant Jaume. ¿Por qué?

Ese día salvan el proceso. Hay dos cosas que salvan el proceso. La primera es el monumental ejercicio de transparencia que realiza la CUP después de que la reunión de Pedralbes acabase con ruptura. En ese momento, desde la dirección de Esquerra especialmente, se explican cosas que no son ciertas y si la CUP no llega a explicarlo todo, porque explican también las putadas de Convergència, el proceso del 9N se hubiese acabado aquel mismo día.

El segundo elemento son los 40.000 voluntarios, que son los que obligan a celebrar finalmente el nuevo 9N y convierten la opción de Esquerra en el gran error de Junqueras. Un error del que además no sabe regresar. Hasta hoy.

Las desavenencias venían de lejos. En el libro revela algo sobre una encuesta conjunta para las elecciones europeas...

Es un tema sorprendente. Antes de las europeas, Convergència y Esquerra encargan y pagan conjuntamente una encuesta que da un resultado extraordinario a favor de la lista conjunta. De hecho, hay un día en que a la mañana cierran el acuerdo: Convergència rompe con Unió y Esquerra debía ofrecerle el primer lugar de la lista a Germà Bel. No lo hace y, a las ocho de la tarde, Junqueras le comunica a Mas que no hay acuerdo. Creo que lo que pasó es que Junqueras no había calculado la reacción negativa de una buena parte de su partido. Pero como es normal, en Convergència se quedan de piedra, habían roto ya con Duran i Lleida y éste se pasa el siguiente medio año meándose de la risa.

También se habla de la reunión que Mas y Junqueras mantuvieron en agosto como la fecha de la ruptura entre ambos. ¿Qué ocurrió aquel día?

El problema de esa reunión es que es imposible saber qué pasó. Se reunieron dos personas solas y hay dos versiones. Yo no soy quien para saber quién dice la verdad, periodísticamente no puedo hacer nada, pero es evidente que aquel día hay una ruptura muy fuerte.

De todos modos, hay que contextualizarlo todo y recordar que aquellos meses fueron trepidantes. Era una montaña rusa, cada 12 horas pasaba algo, todo era volátil y los dirigentes estaban obligados a tomar decisiones en tiempo real. El libro también es un homenaje a ellos, porque aunque todos, en algún momento, cometieron equivocaciones, todos, e incluyo aquí a Joan Herrera, hicieron un gran esfuerzo para que pudiésemos votar el 9N, pese a las presiones del Estado.

¿Explica alguna de estas presiones en el libro?

Pues por ejemplo, que el Estado retuvo un avión durante cinco horas en el aeropuerto del Prat, porque dentro Mas viajaba a celebrar varias reuniones en EEUU. El Estado no es manco y juega muy fuerte, pero cometió un gran error cuando la reunión de Pedralbes fracasa y da todo por acabado. Deja pasar dos semanas clave para la consolidación del nuevo 9N.

Resulta difícil entender el bloqueo posterior al éxito del 9N. ¿Cómo lo explica?

La verdad es que la mayor parte de la gente no entendimos la conferencia de Junqueras. Creo que Mas debía haber pactado primero los términos de su propuesta con Junqueras, pero las formas de la conferencia de este último fueron muy erróneas. En cualquier caso, han pasado tres meses de desconcierto y la gente no se ha movido.

Es uno de los independentistas más optimistas que conozco. ¿Ha visto peligrar el proceso en los últimos meses?

No, no creo que haya peligro. He visto peligrar la fórmula para llegar a la independencia y todavía no sé si funcionará, porque me cuesta entender la actitud de algunos partidos políticos. Pero siempre he tenido claro que, si los partidos no son capaces de llevar el país a la independencia, el país encontrará la fórmula. Es un movimiento social de una dimensión colosal, esto no se para así como así.

La única posibilidad de que Catalunya no acabe siendo un Estado independiente sería que España cambiara, aceptase un modelo plurinacional y estas cosas. Pero sinceramente, eso no ocurrirá, por lo que tardaremos más o menos, pero llegaremos a la independencia.

 

«El acuerdo sobre la hoja de ruta es un punto de inflexión»

¿El acuerdo sobre la hoja de ruta rompe con la dinámica negativa que ha predominado en los últimos meses?

Marca un punto de inflexión. Es un acuerdo entre Convergència y Esquerra, ampliable a otras fuerzas, en el cual se habla clarísimamente de independencia y de un periodo de 18 meses para conseguirla. No hay ninguna ambigüedad. En realidad, el plan se parece bastante al que Mas propuso en su conferencia. Con la hoja de ruta se recupera el camino, es un cambio importante viendo la tendencia de los últimos meses.

¿Cuáles son los principales retos? Además de ganar, obviamente, las elecciones...

Vuelvo al 9N. No hay que olvidar lo que supuso. Estamos en un punto de la batalla donde lo más importante es ya la lucha por el reconocimiento internacional y sobre todo de la Unión Europea, porque los países del mundo reconocerán la independencia de Catalunya si la Unión Europea la reconoce. Y en este sentido, hitos como el 9N son fundamentales. Piensa que el 8 de noviembre el Estado español comunica oficialmente a la UE que los catalanes no votarán. Al día siguiente los comisarios encienden la tele y en todos los lados aparecen catalanes votando. Un Estado se define por la capacidad de imponer sus leyes en todo momento y en toda circunstancia. Y en Catalunya ya no es así.

Hay quien trata de polemizar, desde el PP hasta ICV-EUiA, sobre si será suficiente con una mayoría absoluta de escaños para seguir adelante o hará falta el 50% de los votos más uno para homologar internacionalmente el resultado de las elecciones plebiscitarias. ¿Qué le parece?

Me parece que son ganas de provocar polémicas. Estamos hablando de unas elecciones, por lo tanto, es la mayoría de escaños lo que cuenta. Y punto. Si quieren que discutamos sobre la mayoría de votos, que dejen convocar el referéndum. Es así de sencillo. No podemos dejar que los que no quieren la independencia y los que no nos permiten el referéndum nos impongan además las condiciones.Beñat ZALDUA