EEUU sube el tono contra Irán por la crisis yemení
Mientras se constata que los bombardeos saudíes no logran frenar el avance de los milicianos huthíes y sus aliados del Ejército del expresidente Saleh hacia el sur de Yemen, EEUU advirtió a Teherán contra lo que considera una implicación directa y creciente en el conflicto. Los analistas dudan sobre el alcance real de esta última, pero lo que está claro es que Teherán se opone con cada vez mayor contundencia a la operación militar saudí en su patio trasero.

«Irán debe saber que EEUU no seguirá de brazos cruzados mientras la región (Yemen) es desestabilizada y algunos lanzan una guerra abierta en otros países», advirtió ayer el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, quien mostró su convencimiento de que Teherán arma a los rebeldes huthíes, que han conquistado la capital, Sanaa, y otras regiones del país y siguen avanzando hacia el sur.
«Ha habido y sigue habiendo vuelos desde Irán. Todas las semanas. Los hemos localizado y lo sabemos», advirtió. Kerry añadió que EEUU, que anunció el miércoles que avituallará en vuelo a los aviones de la coalición militar suní que bombardean Yemen, «no busca la confrontación pero –advirtió– no abandonaremos nuestras alianzas y nuestras amistades», para insistir en que «permaneceremos al lado de los que se sienten amenazados por las elecciones que Irán podría hacer».
Arabia Saudí justifica sus bombardeos por el apoyo de Irán a los huthíes, rebeldes provenientes de la minoría zaidí (chií) del norte. Un apoyo que Teherán no niega, pero que circunscribe al ámbito político y humanitario.
Marzieh Afkham, portavoz iraní de Exteriores, tildó de «mentiras desvergonzadas» las acusaciones de que Teherán estaría armando a los huthíes pero añadió que, aunque fuera cierto, «no justificaría en ningún caso» los bombardeos.
Ryad cifra en 5.000 los militares iraníes, milicianos de Hizbullah y milicianos chiíes iraquíes que estarían luchando en Yemen. Analistas occidentales creen que es una exageración interesada para buscar precisamente el apoyo de EEUU.
Implicación creciente
La interceptación en 2011 de un barco con armas iraníes en el Mar Rojo y la puesta en libertad el año pasado de ocho marinos yemeníes detenidos por colaborar con Irán y de dos Guardianes de la Revolución iraníes apunta, sin embargo, a una intervención creciente de Teherán. Irán convocó ayer al encargado de negocios saudí en Teherán en protesta por esas acusaciones. El ayatolah Jamenei exigió a Arabia Saudí que cese su «genocidio». El presidente iraní, Hasan Rohani, instó a Ryad a que «no mate a niños inocentes» y vaticinó que cometerá el mismo error que en las guerras de Líbano, Siria e Irak.
Bombardeos y ofensiva
Los bombardeos alcanzaron ayer al Ministerio de Defensa y a cuarteles militares en Sanaa, a objetivos huthíes en su feudo de Saada, e intentaron parar la ofensiva chií en el sur. No lo lograron al lograr los huthíes el control de Ateq, capital de la provincia sureña de Shebua.
Jamenei duda del acuerdo nuclear con EEUU
El ayatolah Jamenei, número uno del poder iraní y quien tiene la última palabra en cuestiones estratégicas, advirtió de que no hay garantías para lograr un acuerdo final con EEUU sobre el programa nuclear iraní, enfriando el optimismo tras la conclusión de un acuerdo marco a principios de mes.
En su primera valoración del acuerdo, Ali Jamenei se mostró prudente sobre un acuerdo que «no garantiza ni el acuerdo en sí mismo, ni el contenido, ni incluso que las negociaciones llegarán al final».
«El demonio está en los detalles. Es posible que la otra parte, que siempre ha sido desleal, quiera limitar a nuestro país en los detalles», señaló, insistiendo en que Irán no busca conseguir la bomba atómica.
Sobre las distintas versiones acerca del acuerdo marco –EEUU e Irán discrepan sobre el alcance de la reducción del número de centrifugadoras, sobre el plazo de la suspensión del enriquecimiento de uranio y sobre el final de las sanciones a Irán–, Jamenei advirtió de que «no firmaremos ningún acuerdo si las sanciones no son inmediatamente anuladas el mismo día de su aplicación».
El ayatolah se negó tanto a dar su apoyo como a rechazar el acuerdo marco pero advirtió que deberá preservar «los intereses y la grandeza de la nación», entre los que incluyó la necesidad de una industria nuclear para el desarrollo económico del país.
Jamenei, que reiteró su desconfianza respecto a Washington, señaló que la versión del acuerdo filtrada por Washington no es real. «He visto el texto y puedo decir que no será la base para un acuerdo», zanjó.GARA

De la lucha anti-ETA a la UCO, un camino muy transitado

Grandes corporaciones han acogido a agentes de las «cloacas del Estado»

La marcha de Tubilla destapa la enorme marejada en las filas del PNV

Ordenaron parar citas con casos de Iztieta y hubo peticiones de silencio
