Dabid LAZKANOITUBURU

El Estado Islámico frustra el asalto iraquí a la provincia de Al Anbar

Tras expulsar al Estado Islámico de Tikrit, se daba por hecha la ofensiva de primavera sobre Mosul, segunda ciudad de Irak. Temiendo un fiasco, Bagdad se decanta por reconquistar la provincia de Al-Anbar. Pero el contrataque yihadista da la razón a las advertencias sobre la dificultad de este nuevo operativo.

El Estado Islámico (ISIS) ha ampliado su control sobre la provincia de Al Anbar, en el oeste de Irak, al expulsar a las fuerzas iraquíes de varias zonas del este de Ramadi, capital provincial. Tras una ofensiva en la que mataron a 25 soldados y milicianos iraquíes, los yihadistas se hicieron con el control de las áreas de Albu Ghanem, Albu Suda, Al Sufiya y Albu Mahal, y volaron con explosivos las comisarías y cuarteles de estas localidades.

Fuentes del Gobierno de Bagdad alertaron de que la totalidad de la ciudad de Ramadi podría caer en manos del ISIS si no llegan refuerzos urgentes.

Buena parte de la capital provincial de Al Anbar, así como la totalidad de Falujah, cayó en manos del Estado Islámico tras su ofensiva de junio del año pasado, que le permitió conquistar un tercio del territorio iraquí.

El pasado 8 de abril, el primer ministro iraquí, Haider al-Abadi –de visita estos días en Washington– anunció que «la próxima batalla será la de la liberación total» de esta provincia, atravesada por el río Eúfrates y que se extiende desde el gobernorato de Bagdad hacia el este hasta las fronteras con Siria, Arabia Saudí y Jordania.

El Gobierno hizo este anuncio en plena euforia tras expulsar al ISIS de casi toda la provincia de Saladino, incluida su capital, Tikrik, el pasado 31 de marzo.

Los expertos

Bagdad descartaba así el anunciado operativo para liberar Mosul, segunda ciudad de Irak y capital de Nínive, en manos del ISIS. Pero los expertos advierten de que la operación para «liberar» Al Anbar no será más fácil.

La mayor de las 18 provincias iraquíes es conocida históricamente por su irredentismo. Hace además frontera con las zonas de Irak bajo control del ISIS.

Los yihadistas están mucho más –y antes– implantados en Al Anbar que en Saladino. La mayor parte de las tribus suníes se han plegado al califato del Estado Islámico o están indecisas.

Los expertos descartan que las tropas iraquíes puedan conquistar Falujah cuando EEUU necesitó 10.000 marines y toda su potencia de fuego para hacer lo propio hace 10 años, en plena ocupación.

La clave para recuperar Ramadi pasa por apoderarse de las tierras de cultivo y palmerales del valle del Eúfrates en torno a la ciudad. Bagdad lleva un año intentándolo y ha fracasado.

Los analistas apuntan, finalmente, a objetivos limitados y específicos, como la región oriental de Garma, a 45 minutos en coche desde Bagdad. Ahí es donde se concentran los esfuerzos militares desde el pasado martes. Pero la contraofensiva yihadista amenaza con abortar la operación recién iniciada.

Desde Garma, un comandante iraquí pìdió más bombardeos de EEUU. «Cortar las líneas de avituallamiento del ISIS con tropas terrestres es imposible».

En resumen, Irak y su padrino iraní vuelven, como en Tikrit, a pedir cobertura aérea a EEUU. Un país ocupante para Bagdad y enemigo para Teherán. Paradojas de la política internacional.

Largas condenas a mercenarios de Blackwater

16 de setiembre de 2007. 17 civiles murieron tiroteados y otros 17 resultaron heridos en la plaza Nisur por un convoy de la firma de mercenarios Blackwater, que salió de la zona verde y comenzó a ametrallar indsiscriminadamente a los paseantes.

El suceso, conocido como el Domingo Sangriento de Bagdad, evidenció el poder, la arbitrariedad y la impunidad de un ejército de mercenarios, «contratistas» en el argot oficial estadounidense, que llegó a tener en sus manos la vida, y la muerte, de la población iraquí ocupada.

Ocho años después, Nicholas Slatten, el encargado de la ametralladora, ha sido condenado a cadena perpetua. Tres de sus camaradas purgarán 30 años de cárcel. Su defensa arguyó que fueron objeto previamente de una emboscada. pero ningún testigo la vio ni la oyó. La prensa estadounidense ha filtrado estos días varios intentos por rebajar las acusaciones o por dilatar el juicio en espera del retiro de Obama.

Finalmente estas presiones no han dado su fruto y a los condenados les queda la apelación.

Familiares de las víctimas han mostrado su satisfacción por una condena que, si no hace justicia del todo, acaba con la impunidad de la que gozaron durante años estos mercernarios de EEUU. D.L.