Del GAL a FAES
Cuando en la década de los 70 Felipe González era citado como secretario general del ilegal partido socialista, ilegalidad que no le impedía campar a sus anchas y dar mítines. Uno de ellos, al que asistí, tuvo lugar en la facultad derecho de Donostia. Recuerdo que me llamó la atención que llegó en un coche que a mi me pareció un cochazo y que vestía un estupendo abrigo, sustituido por su tradicional chaqueta de pana, para lanzar su soflama. Tras escucharle, llegué a la conclusión de que era un hombre con gran facilidad para cambiar de chaqueta.
Luego vino lo de “OTAN, de entrada no” pero que, al final, fue sí, y en ese primer mandato como presidente del Gobierno, la aparición de los GAL. Pese a que declaró que sobre la vinculación de su Gobierno con la banda de mercenarios sicarios asesinos «no hay pruebas ni las habrá», somos muchos los que siempre hemos tenido la vehemente convicción de que él era el Señor X que se encontraba comandándolo todo desde la impunidad. Las sucesivas condenas de miembros del Gobierno o del partido, la prueba de que los crímenes se financiaban con dinero de los fondos reservados y otros muchos datos dejaban pocas dudas sobre la identidad del tal X. Por si fuera poco, en declaraciones posteriores alardeó de que estuvo en su mano volar a la cúpula de ETA en una cita que sus muchachos habían detectado y que la decisión pasaba por él. Blanco y en botella.
El Gobierno de Aznar también aportó su granito de arena al indultar al exministro Barrionuevo y a Vera y, ahora, el supuesto Señor X y el indultador y alma mater de la Fundación FAES publican un manifiesto, junto a otros expresidentes de cuño ultraconservador denunciando la falta de democracia en Venezuela. Es más, Felipe se ofrece a actuar como abogado defendiendo a golpistas que califica de presos políticos. González y Aznar, que tanto monta, van de la mano en la estrategia de acoso y derribo del régimen bolivariano legitimado reiteradamente en las urnas. El mismo método ya utilizado en Chile en 1974. Ahora creen que el asunto está ya maduro, pero se equivocan: han topado con Maduro.

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