MONTJUïC, CAMPO BASE A PUNTO PARA INVADIR BARCELONA

Por tierra, mar y aire. En avión, tren, autobús, coche y hasta corriendo, como los cuatro atletas que, tras salir el jueves de Bilbo llegarán mañana a Barcelona, completando un recorrido de 600 kilómetros para ver el partido (y reivindicar de paso los derechos de la infancia). No importa el cómo, lo único que cuenta es llegar para vivir en directo la histórica cita de esta noche en el Camp Nou. No serán pocos los que lo hagan, convirtiendo al Athletic en equipo local en campo ajeno. Las 34.805 entradas puestas a la venta por el club se agotaron ayer mismo, por lo que se calcula que serán cerca de 40.000, como mínimo, los aficionados rojiblancos que inundarán hoy el estadio. «Y otros tantos que vendrán a Barcelona sin entrada», señalaba ayer uno de los responsables del Athletic Hiria, el campo base en el que desde ayer a la tarde se dan cita los hinchas del Athletic desplazados a la capital catalana.
Situado a las faldas del Montjuïc, las carpas en las que se concentrará el grueso de la hinchada bilbaína abrieron sus puertas a primera hora de la tarde de ayer para acoger a los más tempraneros, aunque a primera hora eran más los que pululaban por el aledaño barrio de Sants buscando en el mapa cómo llegar y asegurando a grito pelado que no es para aquí, sino para allá.
De hecho, durante las primeras horas, el negro se impuso al rojo y blanco en Montjuïc, y es que el evento del día en Barcelona era el concierto de ACDC, a escasos metros del Athletic Hiria. Heavies e hinchas compartieron así los primeros katxis antes de que los primeros enfilasen la autopista del infierno, la misma que los segundos esperan no tener que recorrer esta noche. Aunque la euforia crecía a medida que avanzaban las horas, a primera hora de la tarde la cautela reinaba entre la afición desplazada hasta la ciudad condal, consciente de que no son favoritos en la cita de esta noche. Así lo confesaba Oihane en una de las carpas de Montjüic: «Puede haber milagro, pero prefiero no esperarme gran cosa». «Pero sin empezar a llorar antes de tiempo, ¡eh!, que somos el Athletic y podemos ganar a cualquiera», reivindicaba a su lado Ramón. Cerca de ambos, un hincha disfrazado de la capitana de la Aste Nagusia de Bilbo, con una copa del Rey en una mano y una de patxaran en la otra, resumía el ánimo de buena parte de la hinchada rojiblanca a través de un cartel colgado en su espalda: «Mar y Jaia».

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