Imanol CARRILLO
DONOSTIA
Final de Copa

Madrid anuncia castigos en venganza por la pitada al himno

Las reacciones por la pitada al himno español en la final de Copa no se hicieron esperar. La Comisión Antiviolencia se reunirá hoy para «proceder a denunciar las actuaciones inconvenientes y, en su caso, proponer las sanciones que fueran procedentes», mientras Manos Limpias ha denunciado a los aficionados y al presidente de la Federación de Fútbol.

Eran cerca de las 21.30 del sábado cuando el himno español sonó por la megafonía del Camp Nou durante 48 segundos, poco antes de que Athletic y Barcelona disputasen la final de Copa con el estreno en el palco de Felipe VI. La respuesta de los casi 100.000 asistentes al estadio catalán a tal melodía no fue otra que una estruendosa pitada, que desde muchos medios se ha definido como «monumental».

Ya desde que se supo quiénes eran los dos finalistas –bien por ser vascos y catalanes o por los antecedentes de 2009 en el estadio de Mestalla de Valencia y el de 2012 en el Vicente Calderón de Madrid– corrieron ríos de tinta por ver la respuesta de los aficionados en esta otra final entre ambos conjuntos. Una vez conocido el veredicto, la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte se reunirá hoy por la mañana en Madrid para analizar lo ocurrido.

La reunión, según un comunicado de la Presidencia del Gobierno español emitido tras el encuentro de Barcelona, tiene el objetivo de «proceder a denunciar las actuaciones inconvenientes y, en su caso, proponer las sanciones que fueran procedentes, en aplicación de la vigente legislación, cuyos principios deben ser preservados».

El presidente del Consejo Superior de Deportes, Miguel Cardenal, ya había advertido el miércoles de que Antiviolencia analizaría «la posibilidad de imponer las sanciones que procedan si se dan hechos contrarios al ordenamiento jurídico», al tiempo que destacó que «todos los himnos, sea cual sea la competición deportiva nacional o internacional que se dispute, deben ser respetados en un ambiente cívico y educado».

Cardenal remarcó que en el supuesto de que los aficionados pitasen el himno español, existiría «una responsabilidad individual de las personas que puedan llevar a cabo este comportamiento» y que en el «ámbito disciplinario deportivo» la Comisión Antiviolencia «apurará todas las opciones que la legislación concede respecto al organizador del evento –en este caso la Real Federación Española de Fútbol (RFEF)– y los equipos participantes».

Denuncia a aficionados y RFEF

Manos Limpias no esperó y ayer mismo denunció ante la Fiscalía a los aficionados que asistieron a la final «por un delito de ultrajes a España» ante «la enorme y masiva pitada al himno nacional», y al presidente de la RFEF, Ángel María Villar, por «ser cooperador necesario». Además, la denuncia incluye a la delegada del Gobierno en Catalunya, Llanos de Luna, «por omisión imprudente al no evitar los hechos delictivos».

«Se ha producido no solo una humillación, una vejación, un odio a las instituciones, sino también al conjunto de la sociedad española, por lo que a millones de españoles, con una gran publicidad, se nos ha humillado y vejado», recoge la denuncia del sindicato.

Entre los partidos políticos, el PSOE manifestó su «repulsa por los comportamientos incívicos» y destacó que la convivencia democrática «exige también respetar los símbolos, incluso por parte de aquellos que no los sientan como propios».

El dirigente de Podemos Iñigo Errejón defendió que la libertad de expresión «tiene que estar por encima» de las posibles molestias causadas por la pitada. «Yo le tengo mucho cariño a mi país y, sin embargo, tengo que reconocer que ese himno no me emociona particularmente. Le pasa a más gente», declaró.

Postura del FC Barcelona

Mientras se conoce si hay o no sanciones al respecto, Carles Vilarrubí, vicepresidente del FC Barcelona, aseguró ayer que el club catalán será «reactivo» si es sancionado, algo que a su entender sería «totalmente injusto».

«Éramos un equipo visitante, éramos un elemento pasivo», apuntó Vilarrubí en declaraciones a RAC 1, además de recalcar que la entidad azulgrana hizo «lo que tocaba hacer» antes del encuentro: «Dijimos públicamente que nuestra posición era la de respeto a las instituciones, a las personas y a los himnos. No nos tocaba ir más allá».

«Tenemos que actuar en defensa de los intereses de nuestros socios», sentenció el vicepresidente del FC Barcelona.

 

Mas considera «ridícula» y Lakua «un error» la posible sanción

El president de la Generalitat, Artur Mas, consideró «ridículo» que Madrid haya anunciado la convocatoria de la Comisión Antiviolencia para hoy, mientras que el Gobierno de Lakua fue algo más tibio en un comunicado al señalar que está «fuera de lugar» y es «un error» pretender sancionar a Athletic y Barcelona.

«Les pido que lo repiensen», recalcó Artur Mas justo después de finalizar la final de Copa en declaraciones a TV3. Asimismo, el president indicó que ha sido testigo de muchas pitadas similares en partidos anteriores en otras ciudades y estadios, y «se ha de situar en el contexto normal de lo que pasa en este tipo de eventos y no hacer el ridículo».

Con la convocatoria de la Comisión, según Mas, el Gobierno español «lo único que conseguirá, aparte de hacer el ridículo, es precisamente que aún haya más ganas de hacer este tipo de actuaciones; meter un poco la pata».

El secretario general del Deporte de la Generalitat, Ivan Tibau, añadió que «los clubes actuaron perfectamente antes del partido, e ir a buscar culpables será muy complicado. Con amenazas antes del partido, lo único que se consigue es una pitada monumental».

El Gobierno que preside Iñigo Urkullu, presente en el Camp Nou, dejó claro que su Ejecutivo «es y será siempre partidario del respeto institucional en todos sus ámbitos y en todas sus manifestaciones y expresiones, también entre las propias instituciones». No obstante, aseguró que «no tiene sentido, es más, es un error pretender sancionar a los clubes por una decisión de sus aficiones ya sea para expresar una opinión de crítica sobre la situación política o sea porque se ha instalado en gran parte de la sociedad un hábito que no es compatible con el respeto institucional en las manifestaciones públicas sociales».I. C.