El cambio también es posible en Gasteiz
Las elecciones locales y forales del 24 de mayo han dado pie al cambio político en Nafarroa e Iruñea, y han abierto la esperanza a un gobierno alternativo en el Ayuntamiento de Gasteiz. Una opción, puesta sobre la mesa por la candidata de EH Bildu, Miren Larrion, que requiere del apoyo de los concejales electos de PNV, Sumando-Hemen Gaude e Irabazi. El PSE no parece estar dispuesto a desalojar a Javier Maroto, que insiste en que lo «razonable» es que él siga al frente de la Alcaldía. Es más, «desde la humildad», se ofrece a liderar un Gobierno local que «pacte sin exclusiones».
Pero la experiencia pone en duda la promesa del candidato del PP, que ha obtenido el 29,7% de los votos. Durante los últimos cuatro años Maroto se ha negado a cambiar el nombre de ciertas calles, pese a que así lo había aprobado el pleno; ha ignorado a la Corporación al impedir que la secretaria general del Pleno representara al Ayuntamiento de la capital alavesa ante el Tribunal de Cuentas por el alquiler de los locales de la calle San Antonio; y ha prorrogado los presupuestos municipales, lo que se ha traducido en recortes. Estos hechos han unido a los tres grupos de la oposición –PNV, EH Bildu y PSE–, que han compartido la sala de prensa de la Casa Consistorial para censurar la actitud de un alcalde que pretende dejar sin ayudas sociales a las personas en situación irregular.
La propuesta de limitar el acceso a la RGI ha provocado una fractura en el seno de la sociedad gasteiztarra. Una herida profunda que podría comenzar a cicatrizar si la mayoría articula una alternativa al PP.

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