Rechazo unánime a los «esfuerzos» que pide el FMI
Partidos políticos y sindicatos coincidieron ayer en mostrar su rechazo a los «esfuerzos adicionales» que planteó el lunes el FMI y que califican de «otra vuelta de tuerca» a unas medidas de austeridad que han provocado ya el aumento de la pobreza y la exclusión. El Gobierno español sacó partido de unas recomendaciones que no son nuevas al señalar que no las aplicará y que no subirá los impuestos porque «tiene su propia hoja de ruta».

El jefe de la Misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) para el Estado español, Helge Berger, pidió el lunes al Estado español una serie de «esfuerzos adicionales» para mantener el crecimiento, como la subida del IVA, el abaratamiento del despido y un mayor copago de las autonomías en Sanidad y Educación.
Sindicatos y formaciones políticas, tanto de Euskal Herria como del Estado español, coincidieron en rechazar dichas propuestas. Incluso el Gobierno español, por boca de su ministro de Economía, Luis de Guindos, dijo que tiene «su propia hoja de ruta», sacando así partido a unas recomendaciones del FMI que no son nuevas. En declaraciones a TVE, dijo que el Gobierno «escucha con atención» los análisis y las recetas del FMI, aunque quiso subrayar que el Gobierno «tiene su propia hoja de ruta», que es «la que está sacando al país de la crisis». La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría aprovechó también para lanzar el mensaje de que no subirán los impuestos.
Desde el ámbito sindical, UGT acusó al FMI de tratar de ocultar que la economía española tiene «una cara B», consecuencia de las políticas de austeridad impuestas. A juicio de este sindicato, las políticas del FMI se traducen en más pobreza, más desigualdad y exclusión social, más precariedad, peores salarios y, en definitiva, menos derechos laborales y sociales.
En esta misma línea, CCOO señaló que las recomendaciones del FMI son un «recetario de malas ideas económicas» basado «en un análisis superficial e incompleto» de la situación. En opinión de este sindicato, a la institución dirigida por Christine Lagarde «no le preocupa el empleo inestable ni los bajos salarios en España, sino garantizar el pago de los acreedores internacionales, cuyos intereses representa».
El sindicato LAB, por su parte, denunció que el FMI «vuelve con imposiciones de la desigualdad, la precariedad social y laboral, y de la negación de la capacidad soberana de los pueblos para tomar sus propias decisiones». A su juicio, las recetas de esta institución «son conocidas: más copago sanitario para sustituir la inversión pública en los servicios de salud, empujándolos a su privatización; más precariedad laboral y menor poder en la negociación colectiva; y apostar por fórmulas fiscales regresivas e injustas».
«Levantar un muro»
Frente a ello, el sindicato abertzale subraya que desde Euskal Herria «tenemos que redoblar los esfuerzos para responder y cuestionar el proyecto neoliberal desde la movilización permanente». Así, subraya la importancia de «levantar un muro ante las imposiciones del FMI, impulsar las alternativas y un proceso soberanista para poder dotarnos de la capacidad de decisión plena en materia económica y sociolaboral».
Desde el ámbito político, Amaiur también rechazó las recetas del FMI y abogó por mejorar los ingresos públicos, al considerar que es ahí donde radica el problema de los desequilibrios presupuestarios.
El portavoz económico de Amaiur en el Congreso español, Rafael Larreina, señaló que el FMI «vuelve a hacer un llamamiento a que se siga profundizando en las reformas de recorte de derechos. Reformas que en su día ellos mismos dijeron que eran contraproducentes, dijeron que la austeridad había sido negativa para la salida de la crisis, y ahora vuelven otra vez al mismo discurso», recordó.
Entretanto, el portavoz del PNV, Aitor Esteban, recomendó a Christine Lagarde aplicar sus recetas a su propia institución, rechazando que este sea «el momento» para poner en práctica dichas medidas.
«Si el propio Fondo Monetario Internacional está augurando un crecimiento razonable para España, no sé a qué viene ahora venir con una vuelta de tuerca más. Igual la propia señora Lagarde se lo podía aplicar a ella y a sus directivos, a ver si el FMI también mira hacia adentro de vez en cuando. Me parece que no es el momento para ese tipo de medidas», declaró.
El PSOE acusó al FMI de «confundir reformas con recortes» y de hacer recomendaciones sin tener en cuenta el aumento de la pobreza y la desigualdad que sus recetas han provocado.

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