GARA
Mundial femenino

Estados Unidos, primer finalista

Buscará su tercer título tras derrotar a Alemania, la otra doble campeona, que lamenta el penalti fallado por Sasic con 0-0.

ESTADOS UNIDOS 2

ALEMANIA 0


Estados Unidos disfrutará en la madrugada del domingo al lunes (01.00 horas en Euskal Herria) de una nueva oportunidad para hacerse con su tercer título mundialista, un cetro que se le resiste desde 1999. Arropadas por miles de compatriotas, las estadounidenses doblegaron por 2-0 a Alemania en la primera semifinal, un combinado germano que estuvo irreconocible en el adiós al equipo de la gran guardameta Nadine Angerer.

Aunque las pupilas de Silvia Neid comparecían en Montreal con la etiqueta de mejores atacantes, con un bagaje inigualable de veinte dianas, ni siquiera un penalti concedido en el minuto 59 por la árbitra rumana Teodora Albon sirvió a Celia Sasic para batir a Hope Solo, estadísticamente la arquera más destacada del torneo.

No falló ocho minutos más tarde, y tras una decisión polémica de la colegiada, la estadounidense Carli Lloyd, que desde los once metros articuló el triunfo de un equipo que se enfrentará en la final a Japón o Inglaterra, cuya semifinal estaba a punto de comenzar en Edmonton al cierre de esta edición. Ya en el tramo final, Kelley O'Hara certificaba el 2-0 definitivo que acabaría luciendo el marcador.

El combinado alemán, parapetado alrededor de Angerer, se entregó sin disimulo a las carreras de Simone Laudehr, recurrente en sus apariciones desde la banda derecha dada la falta de mando en un centro del campo lastrado por la ausencia de la lesionada Nadine Kessler, vigente Balón de Oro femenino.

Perdida esa batalla como consecuencia de la decidida apuesta de la seleccionadora estadounidense Jill Ellis por la posesión, las vigentes campeonas de Europa se valieron del juego aéreo para tratar de inquietar a Hope Solo. Precisamente, y tras un centro lateral, se produjo un duro choque entre las cabezas de Popp y Brian en una imagen que ilustró la batalla.

Un choque cada vez más intenso que se acabaría decidiendo, como suele ocurrir en este tipo de citas, por dos errores. El penalti fallado por Sasic, máxima artillera del campeonato, y el inexistente penalti pitado poco después a favor de Estados Unidos, que supuso un golpe definitivo para las germanas, condenadas ahora al partido por el tercer puesto.