Japón y Estados Unidos repiten lucha por el cetro
Ambas escuadras han demostrado ser las más fuertes, sin perder ni un solo encuentro en el campeonato.

Japón y Estados Unidos volverán a verse las caras –BC Place, 01.00, Teledeporte– en otra final de primer nivel, tras imponerse las niponas a los penaltis en la Copa Mundial de 2011 y tomarse cumplida venganza las estadounidenses en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Gane quien gane, ambas escuadras vienen demostrando en los últimos tiempos que son las más fuertes en el panorama futbolístico femenino.
Y lo corrobora el hecho de haber protagonizado una trayectoria mutua inmaculada en el torneo, no habiendo perdido toda- vía partido alguno. Sin excesivos alardes, pero con solvencia, en sintonía con su juego, Japón resolvió por la mínima sus encuentros de la fase de grupos ante Suiza, Camerún y Ecuador. Hizo lo propio en octavos contra Holanda y en cuartos frente a Australia, para protagonizar su pase más agónico en las semifinales ante Inglaterra, gracias a un autogol de las pross al final del encuentro.
No fue mucho más holgado el camino de Estados Unidos en la primera fase, empatando con Suecia, aunque imponiéndose a Australia y Nigeria. De menos a más, las norteamericanas ofrecieron una mejor imagen llegado el momento de las eliminatorias, doblando a Colombia en octavos, ganando por la mínima a China en cuartos y volviendo a anotarse otro 2-0 en semifinales ante Alemania.
Las dirigidas por Jill Ellis cuentan para la ocasión con la cercanía geográfica, lo que, a buen seguro, animará las gradas del estadio de Vancouver en beneficio del conjunto de las barras y estrellas. Un buen número de las jugadoras que compo- nen el plantel norteamericano todavía conservan con disgusto en la retina la tanda de penaltis de hace cuatro años cuando, pese a ser las favoritas, cayeron ante la emergente Japón.
Aunque le devolvieron la moneda un año más tarde en Londres, Estados Unidos, que aspira a sumar su tercer entorchado mundial, no quiere volver a pasar por el mismo mal trago y espera tomarse cumplida venganza, basándose en la seguridad de su portera titular, Hope Amelia Solo, la menos goleada en lo que se lleva de campeonato, y la eficacia de la atacante Carli Lloyd. La delantera de Nueva Jersey lleva de momento tres dianas en su zurrón.
Claro que las niponas tienen idénticas aspiraciones. No en vano, podrían igualar una marca que hasta ahora solo ostenta Alemania: ganar dos mundiales de manera consecutiva. El rendimiento japonés no se basa tanto en individualidades, como en la consistencia del grupo. Sus goles han estado muy repartidos y solo Aya Miyama destaca con dos tantos.
A las asiáticas les acompaña, además, esa dosis de fortuna siempre necesaria en este tipo de campeonatos y, más todavía, cuando se alcanza una final, compromiso que en más de una ocasión suele decidirse por pequeños detalles que escapan a la rigidez de los esquemas tácticos o la estrategia diseñada con antelación desde los banquillos.
Quien mejor sepa gestionar ansiedad y nervios tendrá, asimismo, mucho ganado en un envite que se antoja a priori equilibrado y tan competido como lo fue hace cuatro años entre las ahora mismo dominadoras del fútbol femenino.
Wambach y Utsugi, un mismo objetivo
A Abby Wambach y Rumi Utsugi les separa casi una década, pero hoy perseguirán un mismo objetivo, cada una defendiendo los colores de su país. A la veterana segunda capitana estadounidense solo le queda este título para poner el broche de oro a una carrera plagada de éxitos.
«Quiero la Copa del Mundo, ningún otro título importa tanto como este. Tenemos un espíritu muy unido como equipo, llegamos a esta cita mereciéndolo y espero que esta vez seamos capaces de resolver algunas cosas en las que fallamos en las últimas Copas Mundiales», aseguró la norteamericana a la web de la FIFA.
En el mismo portal del organismo mundial de fútbol, Utsugi, que tuvo un papel residual en el anterior título nipón, quiere ahora ser parte importante en la reedición del trofeo. «Estoy aquí porque he adquirido experiencia en los últimos cuatro años, algo que también se puede extender al resto del equipo». N.M.

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