Raimundo Fitero
DE REOJO

Lágrimas

Lágrimas negras. Lágrimas ácidas. Lágrimas catárticas. Las emociones vienen del alma y se hacen cuerpo en nuestras arrugas, nuestros ojos, nuestro corazón. Y se abren espitas por las que salen gritos, llantos y lágrimas. Llora un hombretón para decir adiós. Un hombretón concebido en Bilbo y parido en Madrid, cuya madre asegura en una entrevista que «ojalá hubiera nacido en Bilbao porque hoy al menos el Athletic lo podría fichar». Hablo de Iker Casillas, portero de la selección española de fútbol, y del Real Madrid desde que era un niño. Hijo de guardia civil destinado en Euskadi, ha sido expulsado del Real Madrid por uno de los personajes más oscuros de la política, las finanzas, la corrupción total, Florentino Pérez. No soporta a nadie que sea querido por los demás.

Es cierto, ¿a qué viene utilizar tantas líneas con este asunto tan banal y anecdótico? Con el hambre que hay en el mundo, con los toros que hay por las calles de Iruñea, por las tonterías que dicen los de la banda de Rajoy, ahora los reyes de la noche, los transformistas más pintorrojeados. Si se ha muerto Javier Krahe y hemos derramado lágrimas de risa al escuchar su capacidad para retratar la ridiculez de los impostores políticos. De Felipe González hasta hoy mismo. Se ha ido, en Cádiz, sin hacer ruido ni despedirse. Tuvo un tiempo que era un fenómeno televisivo. Cuando la televisión no era solamente un coto privado de los mediocres aplaudidores de los políticos de turno.

Las lágrimas que en televisión son fingidas o sobreactuadas, cuando parecen salir de un rincón de la persona que se esconde tras la coraza adquieren otra valoración. ¿Habrá más lágrimas desesperadas en Grecia a partir de ahora? Contra pronóstico Nacho Vidal no ganó “Supervivientes” y las lágrimas se le cayeron al ganador.