I+MED: FINANCIAR UN PRODUCTO FINAL CON LAS APLICACIONES DE SU DESARROLLO
La empresa gasteiztarra nacida al amparo del Centro de Investigacion Lascaray elabora un hidrogel para la administración controlada de fármacos. Se encuentran en la fase de búsqueda de inversores, pero la idea ha logrado ser finalista en premios como Emprendedor XXI.

I+Med Ingeneria Biomédica Aplicada es una cooperativa alavesa creada para desarrollar implantes inyectables para la liberación controlada de fármacos. La idea de negocio proviene de la experiencia investigadora de Raúl Pérez en el campo de los hidrogeles. «Leyendo sobre los caminos por los que iba avanzando la biomedicina y las aplicaciones biomédicas en la forma de administrar fármacos, vimos una oportunidad de desarrollar un proyecto que podía interesar». La elaboración de su iniciativa empresarial coincidió con unos cursos de emprendizaje que organizó la Universidad del País Vasco a raíz de la apertura del vivero de empresas con base tecnológica Inizia. El investigador presentó su propuesta y fue superando cribas hasta ser aceptado, lo que le dio acceso al servicio de investigación común y a las instalaciones del Centro de Investigación Lascaray, donde tiene su sede I+Med.
Constituyó la empresa en 2013 con dos socios que le aportan experiencia en gestión, calidad y normativa. La inversión inicial ronda los 60.000 euros y actualmente están en fase de búsqueda de financiación. Esperan que reconocimientos como ser finalistas en el premio Emprendedor XXI de La Caixa les sirva para lograr inversores. De momento, cuentan con la ayuda del programa Ekintzaile del Gobierno Vasco, así como de la Diputación de Araba y del ayuntamiento de Gasteiz. Iñaki López, socio de I+Med, admite que «el proyecto es viable desde el momento en el que nos encontramos en este entorno, si no, no lo sería. Nos han permitido desarrollar prototipos para los que de otra forma tendríamos que haber hecho una inversión mayor para disponer de los equipos y de la posibilidad de ir elaborándolos».
El producto que desarrolla I+Med, explica Pérez, «tiene como base el ácido hialurónico. El gel es una pasta viscosa que tiene propiedades elásticas, el organismo lo reconoce como propio y no hay reactividad». Los implantes se inyectarán con una jeringuilla para instalarlos en el organismo donde formarán un depósito para fármacos personalizados. Como cualquier dispositivo de liberación controlada, proporciona un mayor control de la dosis y menos efectos secundarios; pero entre sus ventajas particulares, el investigador señala que «es biodegradable, no hay que sacarlo. I+Med aporta que puede implantarse sin cirugía y luego se degrada. De momento no existe en el mercado ningún hidrogel así». Si se cumplen las previsiones, el implante estará comercializable en 2020.
Dado que el plazo es muy amplio, planean crear una serie de productos intermedios en el desarrollo del producto final. Estos servirán de base tecnológica y para proporcionar fondos, ya que tendrán salida al mercado. Pérez explica que cada fase tiene sus aplicaciones y funciones, así como una duración aproximada de dos años. «La primera fase es un hidrogel polimérico base; la segunda, un hidrogel personalizado, entrando ya en la colaboración con el cirujano; y la última fase es el hidrogel personalizado cargado de agentes activos: fármacos, vitaminas...». Entre las potenciales áreas de aplicación cita la traumatología, la estética, la oftalmología o la odontología. «Un ejemplo en traumatología es la artrosis. Se produce por la falta de líquido senobial, cuya base es el ácido hialurónico. El gel tiene propiedades elásticas frente a la presión que hace hueso contra hueso». También cuentan con I+Vet, una línea destinada al sector fitosanitario que se compondrá de las mismas aplicaciones, pero para uso veterinario. En este momento están inmersos en las pruebas de certificación de esos prototipos, que esperan lleguen al mercado en el primer trimestre de 2016.
El respaldo y la ayuda de los premios para afinar el proyecto
I+Med ha contado en su inicio con la apoyo y el reconocimiento de diversas instituciones mediante premios y ayudas económicas. Iñaki López cree que los premios sirven para «sacar a la empresa de cara a la sociedad, que los inversores y las instituciones vayan conociendo el proyecto empresarial». Raúl Pérez añade que aportan un respaldo técnico y al ser convocatorias muy exigentes, obligan a reflexionar sobre el proyecto. «Internamente te genera confianza y de cara a la búsqueda de financiación es importante porque has pasado esas cribas, el proyecto tiene su soporte financiero y el planteamiento comercial está bien estructurado», explica.

Militares israelíes piden detener las acciones «terroristas» de los colonos

«Ohorea izan da Zarauzko alkatea izatea; plazera ez beti, gogorra ere izan delako»

«Zaila da memoria lantzea, jende aunitzek ez du arbasoen ardura ikusi nahi»

«Hemos gestionado grandes proyectos en una legislatura dura»
