David Merino ha vuelto
Junto a un acertado Altuna III, se impusieron a Berasaluze II-Untoria y jugarán la final ante Irujo-Barriola.

BERASAL.-UNTORIA 12
ALTUNA III-MERINO II 22
Tras más de un año sin poder disfrutar en la cancha, de deambular por los frontones sin que sus manos respondieran a lo que su cerebro les dictaba, David Merino vuelve a sonreír jugando a pelota. La final de Labastida junto a Martínez de Irujo fue el primer síntoma de recuperación del de Villar de Torre, y la semifinal de Donostia parece la confirmación de que, si no al mismo nivel que cuando se caló la txapela del Parejas junto a Titín, Merino II ha recuperado su nivel y la confianza en sus posibilidades, algo tan, o más importante que lo físico.
En la previa, el emparejamiento entre dos puntilleros como Pablo Berasaluze y Jokin Altuna había centrado gran parte de la atención, pero para que su arte brille, ambos necesitan que su zaguero domine a su par y ahí se rompió el partido.
Porque mientras el de Aspe sigue recuperando la solidez y la defensa que lo llevaron a lucir la txapela en 2012 –falló su primera y única pelota en el 11-19, con el partido más que encarrilado–, el último campeón riojano, Álvaro Untoria, se ha alejado del juego con el que estrenó su palmarés de primera esta primavera junto a Bengoetxea VI. Soltó el de Nájera algún que otro pelotazo brillante, pero cometió más errores de lo habitual y recomendable, y se mostró especialmente débil en el resto de los saques, una vía por la que los azules lograron cinco tantos.
Inicio igualado
Tres remates de Pablo Berasaluze en el comienzo del partido auguraban un desarrollo muy diferente del que terminó siendo. Ambos delanteros buscaron sus opciones y tuvieron bonitas refriegas en los cuadros alegres en los primeros compases del duelo. Pero el panorama cambió cuando los de Aspe encontraron en el cestaño una pelota bastante viva que generó algún gesto de desaprobación de Pablo Berasaluze, que vio cómo David Merino le fue comiendo la tostada a su zaguero, llegando a colocar una pelota en el rebote de cristal de la cancha donostiarra.
A partir del 6-8, fue el de Villar de Torre el que marcó el ritmo del partido, algo que no desaprovechó un Jokin Altuna que jugará su segunda final estival en apenas cinco días. Entre saques y remates en juego, el delantero de Amezketa llegó hasta la docena de tantos y esta noche volverá a enfrentarse a Martínez de Irujo-Barriola, una dupla a la que, junto a Zubieta, ya ganó la semana pasada en Azkoitia.

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