GARA
BRASILIA

Rousseff recibe el respaldo condicionado de sindicatos y movimientos sociales

Los sindicatos y movimientos sociales de Brasil se movilizaron ayer en defensa del Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, en respuesta a las manifestaciones convocadas por la oposición de derecha y la extrema derecha para reclamar la destitución de la mandataria. Al cierre de esta edición, las marchas no habían comenzado en algunas de las ciudades más pobladas, como Sao Paulo, donde se esperaba la mayor afluencia pese a ser un feudo opositor.

La Central Única de los Trabajadores (CUT) precisó la víspera que las manifestaciones suponen una defensa de la democracia y el rechazo a «la amenaza de golpe (de Estado)» de sectores conservadores». Pero los convocantes aclararon también que servirán para expresar su rechazo al severo plan de ajuste fiscal lanzado por el Ejecutivo para enderezar la economía y pretenden trasladar el repudio de la izquierda hacia el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, quien hace unas semanas anunció su ruptura personal con el Gobierno, pese a que su formación, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), forma parte de la coalición.

Ayer mismo, la Fiscalía denunció formalmente ante la Justicia a Cunha y al senador y expresidente Fernando Collor de Mello por su supuesta participación en la red de corrupción en la petrolera estatal Petrobras. La denuncia fue presentada ante el Supremo Tribunal Federal ya que ambos son aforados.

Las manifestaciones coincidieron con la visita de la canciller alemana, Angela Merkel, al país, donde fue recibida con honores de Estado por Rousseff. Ambas reafirmaron su compromiso contra el cambio climático y sentaron las bases para aumentar las inversiones germanas en un Brasil ávido de capitales extranjeros.