GARA
PARÍS

El ataque del Thalys abre el debate sobre la seguridad en los trenes

El ataque de un hombre armado a bordo de un tren Thalys que hacía el trayecto Ámsterdam-París sacó a la luz el tema de la seguridad en los trenes y en las estaciones, algo difícil de gestionar.

El Gobierno belga decidió el sábado, horas después del ataque, reforzar las medidas de seguridad en trenes y estaciones, aumentando el control de equipajes e intensificando las patrullas. Son los Gobiernos, y no las compañías ferroviarias, quienes tienen que tomar ese tipo de medidas.

El primer ministro galo, Manuel Valls, anunció que la empresa SNCF va a establecer un número de teléfono «para señalar situaciones anormales».

Aeropuertos

«No creo que a día de hoy sea realista la idea de extender el sistema de los aeropuertos a las estaciones», por el gran número de viajeros en las estaciones, 20 veces superior al de los aeropuertos, según el presidente de la SNCF, Guillaume Pepy.

Para controlar solo algunas líneas de gran velocidad o internacionales, tendrían que ser como en Eurostar (filial de la SNCF que une Gran Bretaña y el Estado francés), «una zona totalmente cerrada». Al no haber ningún control en el andén, el atacante del Thalys pudo montar a bordo en Bruselas con un arsenal.

En el Estado francés, uniformados vigilan unas 3.000 estaciones provistos de armas. Lo mismo ocurre en Gran Bretaña, donde los agentes del BTP están en las grandes estaciones, a menudo armados, aunque tampoco controlan los equipajes. Lo mismo ocurre en Suiza o en Alemania, donde la Policía federal llegó a un acuerdo en el 2000 con la empresa gestora de las estaciones para intercambiar información.