Marijaia y la magia del circo, en Basurto
Decenas de niñas y niños ingresados en Basurto sintieron ayer en primera persona la magia que envuelve a Marijaia y pudieron disfrutar de varios números que ofrece el Gran Circo Mundial bajo su carpa de Etxebarria y que ayer se acercó hasta el hospital. Pregonera, txupinera y comparseros se volcaron un año más con los txikis enfermos.

Marijaia y su cohorte, acompañada de buena parte del elenco del Gran Circo Mundial, acudieron ayer al mediodía al Hospital de Basurto para visitar a los txikis allí ingresados. Es una cita muy especial para las comparsas, que tratan así de transmitir una pequeña porción del ambiente festivo que el resto de bilbainos disfrutan en Aste Nagusia y que por circunstancias de las dolencias que padecen no pueden vivir en primera persona. Como otros años, miembros de la Corporación municipal, con el alcalde al frente, acudieron también a esta cita.
Decenas de niñas y niños, familiares y personal sanitario aguardaron nerviosos la llegada de la expedición, encabezada por una Marijaia sonriente con la que nadie quiso perder la ocasión de fotografiarse. Txupinera y pregonera fueron saludando a los txikis, algunos de los cuales –conectados a un gotero– siguieron la actuación protegidos del sol bajo las ramas de un imponente platanero ubicado junto al pabellón San Pelayo. Oihana Pascual y Gurutze Beitia les entregaron unos obsequios antes de que los artistas circenses les mostraran algunos de sus números sobre la lona instalada junto al pabellón de Pediatría.
Flexiobilidad de la Iguana
El espectáculo lo abrió el Dúo Manducas, que realizó una serie de ejercicios de equilibrio que encandilaron al público menudo. Tras los acróbatas portugueses, sorprendió el artista letón Valerijs Komisarenko que encarna al Hombre Iguana, quien fue ejecutando increíbles y originales posturas de contorsionismo. El broche fue cuando el artista, de 1,90 metros de estatura, se introdujo en una caja transparente en forma de cubo de tan solo 50 centímetros de altura.
Los Rivelinos Clowns arrancaron más de una carcajada con sus parodias, especialmente con la que el dúo de payasos llevó a cabo en torno a un divertido combate de boxeo.
Otros payasos, Pepín León Trío, demostraron su dominio de la trompeta desde encima del escenario antes de que Tony García hiciese las delicias de los presentes con sus habilidades, la contorsionista Cristina García se doblase literamente gracias a su flexibilidad y acabase el espectáculo con un artista ruso que hizo gala de un control total del diábolo. No faltó tampoco el saludo final de los artistas desde el centro de la lona del circo.
Para entonces, niñas y niños estaban totalmente entregados y no se olvidaron de agradecer el gesto de los integrantes del Gran Circo Mundial. Poco después, Marijaia y comparsas emprendían el regreso al recinto festivo del Arenal, no sin antes fotografiarse con todo aquel que se lo solicitase, aunque la palma, sin duda, se la llevó la reina de Aste Nagusia, que no pierda la sonrisa con el paso de las jornadas como también les sucede a Oihana Pascual y Gurutze Beitia.

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