Raimundo Fitero
DE REOJO

Aylan

En el informativo de noche de Cuatro, su conductor quiso convertir la foto del niño sirio de tres años Aylan Kurdi muerto, boca abajo en una playa turca, en ese punto de inflexión que necesita la sociedad globalizada para cambiar de actitud ante el drama que ocurre diariamente ante nuestras narices. Hoy todos nos rasgamos las vestiduras, es una de esas imágenes que revuelven el estómago, que concentran toda la miseria del universo, toda la desfachatez del ser humano, toda la asquerosa criminalidad oculta de una sociedad o una parte de la humanidad que sí puede acabar con esta situación creada por los intereses de unos pocos.

Junto a ese niño hermoso, Aylan, murieron también su hermano Galip y su madre. Su pecado: huir de la guerra y la desesperación buscando un futuro incierto, una tierra de promisión, un lugar donde intentar reconstruir su vida. Y encontraron la muerte. Y en la foto de Aylan, al fondo se ven a dos individuos con una silla playera, creo que pescando. Y hemos visto otras imágenes de otras playas con gente tomando el sol al lado de otros cuerpos inertes, hinchados por el agua, muertos o quizás asesinados por nuestra abulia, nuestra inacción, nuestro conformismo y nuestras mentiras que nos llevan a la autocomplacencia.

Aylan puede servir de toque de atención, puede avivar conciencias, puede ser como aquella niña desnuda quemada por el maldito napalm yanqui en Vietman, o aquel niño asesinado por los dispares de los fusiles israelíes en Palestina, o el niño moribundo al que le esperaba un cuervo para darse un festín. Fotos que nos conmocionaron, pero de las que no queda más que bellos discursos y poética de la desesperación,. Ahora es urgente la acción política por Aylan y todos cuantos sufren en esta tercera guerra mundial de baja intensidad moral.