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Otto Pérez Molina cede a la presión y presenta su dimisión

Acorralado por la Justicia y la presión popular, el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, presentó su dimisión a Congreso ayer para someterse a un proceso por cargos de corrupción y horas después compareció voluntariamente ante el juez, a solo tres días de las elecciones generales. La Fiscalía anunció su intención de pedir la prisión preventiva para el exmandatario, quien acusó a la fiscal general de querer «destruirlo».

Después de meses de intensa presión popular y poco después de conocer que el juez, Miguel Ángel Gálvez, había dictado una orden de captura en su contra por los delitos de asociación ilícita, caso especial de defraudación aduanera y cohecho, el presidente de Guatemala presentó su renuncia en una carta que envió al Congreso a las 07.58 hora de Euskal Herria. Unas horas después acudió voluntariamente a prestar declaración en la Corte Suprema de Justicia en relación a su presunta vinculación con una red de fraude aduanero.

«Estoy tranquilo y voy a enfrentar la situación con valentía, porque no he hecho las cosas mal», declaró poco antes de acudir a los tribunales, adonde llegó sereno, pero demacrado. Explicó que tomó la decisión el martes cuando el Congreso, en una resolución histórica, le retiró la inmunidad para que se pusiera en manos de la Justicia.

El Congreso aceptó la renuncia de Pérez Molina y procedió a la investidura del hasta ahora vicepresidente, Alejandro Maldonado, de 79 años.

En su carta de renuncia, Pérez, un general retirado de 64 años experto en contrainsurgencia, sostiene que enfrentará «con la conciencia tranquila los procesos que correspondan».

«En la situación actual y teniendo en cuenta por sobre todo el interés del Estado, me corresponde continuar con el debido proceso y por lo tanto presentarme ante la justicia y dirimir mi situación personal con la convicción de hacer lo correcto», subrayó.

La fiscal general, Thelma Aldana, explicó a AFP que cuando Pérez se presentara ante el juez iba a solicitar ligarlo al proceso judicial y dictar prisión preventiva en su contra, una medida que si era aprobada hubiera significado la destitución automática de sus funciones.

El portavoz presidencial, Jorge Ortega, dijo a la misma agencia que Pérez renunció para «mantener la institucionalidad del país» y «la figura de la Presidencia alejada del proceso judicial».

Grupos de guatemaltecos celebraron en la Plaza de la Constitución y frente a la Corte Suprema, haciendo sonar pitos y coreando consignas como «Otto ladrón, te vas a ir a Pavón», en referencia a una de las principales cárceles del país.

«Era lo que el pueblo quería. No hay duda que el presidente tiene participación (en el fraude) y de un momento a otro esto tenía que pasar», declaró Pamela Saravia, una desempleada.

La renuncia de Pérez ocurre a tres días de que los guatemaltecos acudan a las urnas para elegir un nuevo presidente, vicepresidente, 338 alcaldes, 158 diputados y 20 representantes al Parlamento Centroamericano. Los sondeos auguran una segunda vuelta en noviembre.

Signo de un cambio verdadero en el país, el antiguo actor Jimmy Morales (25%) es, según las últimas encuentas, el candidato presidencial preferido, superando al derechista Manuel Baldizón (22,9%), favorito hasta ahora, y a Sandra Torres (18,4%).