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Washington

Obama recibe al rey saudí con la relación bilateral en sus horas más bajas

El nuevo rey saudí Salman llega en el peor momento Obama parece haber logrado neutralizar en el Congreso la amenaza republicana al acuerdo con Irán. Y crece el desacuerdo bilateral sobre Siria y Yemen.

El presidente de EEUU, Barack Obama, tenía previsto recibir ayer (madrugada en Euskal Herria) al nuevo rey saudí, Salman, en su primera visita como soberano de la satrapía petrolífera y sobre el fondo de los desacuerdos en relación a los conflictos de Oriente Medio y el reciente acuerdo con Irán en torno a su programa nuclear.

El rey saudí llegó a Washington dos días después de que Obama se apuntara una victoria estratégica al lograr el pasado miércoles el alineamiento de suficientes senadores demócratas con su acuerdo con Irán para evitar un veto en el Congreso.

Presentada como la ocasión de reforzar los lazos entre los dos históricos aliados, los desacuerdos no solo sobre Irán sino sobre Siria y Yemen imprimían un atmósfera enrarecida y ansiosa al encuentro.

Testimonio de las reticencias de Riad para con EEUU, el rey Salman no acudió a la cumbre organizada en mayo en Camp David por Obama para tranquilizar a los países del Golfo.

Mal momento

El plantón de Salman fue seguido en julio por una declaraciones del antiguo embajador saudí en EEUU, el príncipe Bandar bin Sultan, quien calificó el acuerdo con Irán de «peor» que el firmado con Corea del Norte en 1994, y violado varias veces.

Pero el rey no llega en el mejor momento. Obama no necesita urgentemente el apoyo de Riad tras haber logrado desactivar la amenaza republicana en el Congreso. Lo que no obsta para que a EEUU le interese un consenso con Arabia Saudí ahora que su diferendo en el dossier iraní ha exacerbado el desacuerdo bilateral sobre otros temas espinosos: Siria y Yemen.

Riad «percibe el conflicto con el régimen de Bashar al-Assad, apoyado por Irán, como una extensión de la rivalidad persa-árabe», analiza Simon Henderson, del Washington Institute for Near East Policy. Mientras, el consejero de Obama Ben Rhodes asegura que «intentamos aislar a los elementos extremistas presentes en la oposición; es un debate permanente el que mantenemos con Arabia Saudí».

Riad y Washington están también en desacuerdo sobre Yemen. EEUU apoya la lucha contra los rebeldes chiíes huthíes, apoyados por Irán, contra el Gobierno, apuntalado por Arabia Saudí, pero ha puesto inusualmente el acento en el impacto del conflicto en la población civil. «No hay solución militar a la crisis de Yemen», asegura Jeff Prescott, responsable para Oriente Medio en el Consejo Nacional de Seguridad de la Casa Blanca

Derechos humanos

Human Rights Watch denunció el apoyo de EEUU a la campaña árabe de bombardeos contra los huthíes, ataques que denunció incluyen el uso de armamento ilegal, lo que constituye crímenes de guerra. Paralelamente, HRW acusó al nuevo rey de seguir batiendo récords de ejecuciones y de discriminar sistemáticamente a las mujeres y a las minorías religiosas.

El influyente editorialista del “The New York Times” Thomas Friedman denunció la alianza de EEUU con el «mayor sostén del islam radical. Y nosotros no le pedimos cuentas embebidos en su petróleo». «Los dos países necesitan uno de otro», contrapone Anthony Cordesman, del Centro Americano de Estudios Estratégicos.

El ISIS sigue destruyendo una a una las joyas antiguas de Palmira

El Estado Islámico (ISIS) hizo saltar por los aires tres antiguas tumbas torre en la ciudad de Palmira construidas entre los años 44 y 103 a.C., según denunció el máximo responsable de antigüedades del Gobierno sirio. Maamun Abdulkarim incluyó entre las destruidas la tumba de Elahbel (año 103 a.C), que tenía cuatro plantas además de un piso subterráneo. El Estado Islámico ha destruido los dos principales templos de la joya del desierto sirio. GARA