Aritz INTXUSTA
IRUÑEA

Cinco trabajadores de Miasa inician una huelga de hambre en Landaben

La lucha por la mejora de las condiciones laborales en Miasa se recrudece después de que uno de los clientes principales se llevara ayer los moldes que se necesitan para continuar con la producción. Ante el golpe sicológico, los trabajadores elevaron la apuesta y decidieron iniciar una huelga de hambre con el objetivo de resolver la situación cuanto antes.

Cinco trabajadores de la empresa del metal Miasa de Landaben, dedicada a fabricar componentes de automoción, decidieron ayer iniciar una huelga de hambre que se mantendrá hasta que se llegue a un acuerdo sobre la modificación de las condiciones de trabajo. Los 143 empleados de la empresa llevan ya más de una semana de paro indefinido. Está previsto que hoy continúen las negociaciones con la empresa y varios clientes de peso.

La decisión de dar un paso tan drástico viene en respuesta del órdago lanzado por la empresa. El miércoles pasado, los miembros del comité mantuvieron una larga negociación con el gerente de Miasa y representantes de los clientes más importantes. A última hora, el cliente lanzó un órdago, diciendo que o se finalizaba la huelga indefinida o se llevaba los moldes para hacer las piezas, ya que eran de su propiedad. En la rueda de prensa se calificó esta acción como «un puro chantaje».

Los trabajadores no cedieron ante esta amenaza y, por la mañana, un camión llegó y se llevó esos moldes. Esto supuso un duro golpe sicológico para la plantilla en lucha, ya que este cliente compra aproximadamente el 50% de lo que se produce en la fábrica de Landaben. Fue en ese momento cuando cinco de los trabajadores se decidieron a dar un paso adelante e iniciar la huelga de hambre. En un principio iban a ser cuatro los huelguistas (tres de ELA y uno de LAB), pero un quinto se sumó a última hora.

El paro indefinido comenzó el 31 de agosto después de que la empresa pretendiera imponer (habiendo trabajo y siendo la planta viable) una reducción salarial del 19%, un incremento de 20 minutos del trabajo diario efectivo y el aumento de días laborables al año. Según los trabajadores que han estado presentes en la negociación, «la dirección no busca ningún tipo de acuerdo con nosotros, solamente pretende imponernos sus objetivos desde el chantaje puro y duro. Por tanto, las consecuencias que pudieran sucederse recaerán única y exclusivamente en la dirección y en ningún caso sobre los trabajadores».

En principio, la huelga de hambre y la huelga indefinida que mantienen sus compañeros tienen los mismos objetivos y se les pondrá fin a la vez. La negociación con la empresa se reanudará hoy. Según comentaron ayer varios de los trabajadores, las próximas 24 horas iban a ser claves.

Emplazamiento al Gobierno

Federico Arellano, uno de los cinco que iniciaron ayer la huelga de hambre, emplazó al Gobierno navarro a que acuda a las instalaciones de la empresa hoy a las 11.00 de la mañana y muestre su solidaridad con la plantilla en lucha. El comité de empresa pidió al gobierno del cambio que «sea parte» en el conflicto abierto.

Además de ello, afirmó que el dueño de la fábrica es Juan Félix Huarte, nieto del propio Félix Huarte, el empresario que construyó el Valle de Los Caídos a quien el Gobierno navarro homenajeó con la Medalla de Oro el pasado año en una entrega que causó polémica. Según indicaron los trabajadores de Miasa, el nieto fue uno de los que recogió el galardón y por ello exigen que la medalla se le retire si se salta por encima los derechos de los trabajadores.

Esta no es la única rama política que tiene este conflicto laboral, dado que el jefe de recursos humanos de Miasa es un miembro destacado del PSN: Javier Remírez.

Apoyo a los huelguistas de Tubos Reunidos juzgados ayer

Una multitudinaria concentración mostró ayer su apoyo a los dos trabajadores de Tubos Reunidos juzgados ayer, para uno de los cuales el fiscal pide dos años de prisión por un delito de «atentado contra la autoridad» y para el segundo 9 meses por un delito de «resistencia».

Los hechos sucedieron el 18 de abril de 2012 en la empresa Tubos Reunidos de Amurrio, en el transcurso de la primera jornada de huelga contra la reforma laboral, donde una actuación de la Ertzaintza contra un piquete se saldó con varios trabajadores heridos y cinco imputados, tres de los cuales fueron absueltos.

El comité de empresa mostró su apoyo a los trabajadores imputados, rechazó «este nuevo intento de criminalización de la acción sindical» y acusó al Gobierno de Gasteiz de presentar denuncias falsas contra estos trabajadores para «justificar» la actuación policial.

Denunció asimismo la actitud de la empresa, que «optó por la vía represiva ante una legítima reivindicación de los trabajadores».GARA