Refugiados y migrantes: muerte rápida y segura o lenta agonía
El drama de los cientos de miles de seres humanos que huyen hacia Europa ha servido para diluir en la mayoría de los medios de comunicación la nunca neutral dicotomía entre refugiado y migrante. El hecho de que muchos de ellos huyan de la guerra en Siria ha servido para que el drama de estas poblaciones, no solo la siria, se haga visible en toda su crudeza y para que muchos hayan caido en la cuenta de que la diferencia entre un refugiado y un migrante es muchas veces solo de matiz. Ambos huyen de una muerte, rápida o lenta, pero muerte.
Ocurre, sin embargo, que la concentración mediática en el drama sirio (reactivada por la imagen del niño kurdo Aylan) está sirviendo de coartada para que los gobiernos de la UE estén discriminando en el trato no ya a los que huyen del no futuro en sus países sino a los que escapan de otras guerras como la afgana.
El hecho de que estemos ya asistiendo a una avalancha humana de proporciones gigantescas –y lo que está aún por llegar– puede tentar no solo a los gobiernos sino a la opinión pública –dirigida por esos mismos medios– a primar la asistencia a unas personas olvidando a otras por razones de origen, color de la piel e incluso religión (Eslovaquia solo quiere a sirios cristianos).
Convendría, por tanto, elaborar un planteamiento integral del problema . Y exigirlo es labor de la sociedad civil, de esa misma que con su puñetazo encima de la mesa ha obligado a los políticos a moverse, poco pero a moverse. Porque solo las buenas intenciones, por muy loables que sean –y en este caso lo son– no bastan.

La marcha de Tubilla destapa la enorme marejada en las filas del PNV

Grandes corporaciones han acogido a agentes de las «cloacas del Estado»

Ordenaron parar citas con casos de Iztieta y hubo peticiones de silencio

De la lucha anti-ETA a la UCO, un camino muy transitado
