Ariane KAMIO
DONOSTIA

«Truman», una manera de asumir que ha llegado la hora de irse

Cesc Gay fue el encargado de abrir la competición oficial con una propuesta fuera de lo común. En «Truman» plantea una comedia dramática para mostrar una tragedia: enfrentarse a la muerte. Ricardo Darín y Javier Cámara forman un tándem bien fusionado para dar vida a una amistad que sirve para comprender la decisión tomada por el primero; dejar de someterse al tratamiento de quimioterapia. El perro Truman será su acompañante en esta travesía.

«Cuando pasé por la experiencia de acompañar a un ser querido en una situación así, comencé a escribir, más que nada como terapia. Me centraba en las reacciones de la gente cercana que rechazaba la enfermedad. También había momentos de humor, como la visita a un tanatorio, que al final se ha convertido en una de las escenas de la película. Lo guardé todo. Fue después de ‘Una pistola en cada mano’ (2012) cuando retomé el proyecto». Así hablaba ayer Cesc Gay sobre el motor que le llevó a rodar “Truman”. Un drama con una lectura en clave de comedia.

Estar aquejado de un cáncer pulmonar que «hace turismo por todo el cuerpo» y decidir no continuar con el tratamiento de quimioterapia. Esa es la decisión tomada por Julián (Ricardo Darín) y que choca directamente con los dictados morales de su entorno. Tomás (Javier Cámara) viaja desde Canadá para intentar convencer a su amigo de que revoque su decisión. Todos sus esfuerzos serán fallidos. Tras aceptar lo decidido, los cuatro días que pasen juntos los dos amigos se convertirán en una especie del inicio del viaje eterno que pronto emprenderá el enfermo. La situación se desarrolla sin embargo sobre el límite entre el drama y la comedia. «Cada uno tiene sus muertos y se vincula con la película. Igual cuando hablas de la muerte es cuando pierdes el miedo, quizás tenía que pasar por ahí. Pero también pensaba que había que hacer una película un poco amable. Tuve la sensación todo el rato de estar cruzando una línea», explicó el director en rueda de prensa.

En la presentación estuvo acompañado por Darín y Cámara, y también por Dolores Fonzi, que cuenta con un papel secundario encarnando a una prima de Julián. Es la primera vez que los dos protagonistas principales coinciden en un proyecto formando un tándem que recorre sin balanceos la delgada línea que separa el drama de la comedia. «Estaba un poco asustado porque no nos conocíamos y era un mano a mano durante toda la película. Y sabía que no iba a poder mentir porque iba a tener a menos de un metro los ojos de Ricardo, que parecen un escáner», bromeó Cámara. Darín, por su parte, se pronunció en un tono más serio acerca de su personaje: «La vida se parece mucho al cine y viceversa. Cuando uno tiene un tema de estas características y profundidad es muy difícil. Se mueven fibras internas por lo general dolorosas y nuestro trabajo es lidiar con eso. Estamos generando una historia de ficción y paradójicamente tiene mucha conexión con gente que conocemos».

Entretando, Cesc Gay emplea la figura del perro Truman para buscar excusas narrativas y mostrar ciertos sentimientos, que en algunas ocasiones se ven reprimidos ante la inminente llegada de la muerte. Sin embargo, el director catalán centra la película en la relación de ambos amigos y evita entrar en escenas explícitas relacionadas con la tragedia. «Es imposible que con una historia así cada uno no tenga nada que aportar; ahí se completa la historia», concluyó Darín.