El Veszprem sale como líder de su difícil visita a Zagreb
Solo el Vardar macedonio en Primera División, y el Meshkov bielorruso en la Segunda, lo han ganado todo.

La pasión que desata el balonmano en Zagreb solo es comparable a la agresividad con la que se desenvuelve su joven equipo en la pista. El Arena Zagreb estaba lleno hasta los topes el sábado (15.200 espectadores, todo su aforo) para recibir al Veszprem, finalista de la última edición de la Champions. Apenas 200 kilómetros separan ambas ciudades, y la inclusión del representante húngaro desde la última edición de la Liga SEHA (que reúne en los cinco últimos años a los mejores clubes de ocho países de la región), empieza a fomentar una nueva rivalidad.
El Veszprem llegó, vio y venció en la Liga SEHA 2014-15, derrotando en las semifinales del play-off al propio Zagreb por 25-24 (y luego en la final al Meshkov Brest bielorruso por 32-21), y el sábado los croatas podían desquitarse. Al Veszprem se le ponía muy cuesta arriba el partido desde el inicio: sin Nagy por lesión, sin haber podido sustituir a Carlos Ortega en el banquillo tras su destitución (otro compromiso para su segundo, Xavi Sabaté), y con la tarjeta roja descalificante a su otro lateral titular Momir Ilic a los 12 minutos –el serbio abandonó la pista abroncado y escoltado, tras un empujón en el aire a Obradovic, que cayó en mala postura–. Y además la dura defensa local se empleaba a fondo para frenarle.
Los croatas llevan encajados solo 63 goles en tres jornadas, 21 de media, y algo tendrá que ver que esté al frente, por mucho, del ranking de exclusiones. El Zagreb acumula ya 24 (y una descalificación) en tres encuentros, con una media de ocho que cumple casi con exactitud (7, 8 y 9), doblando la media de lo que se lleva de esta Champions League, que no llega a cuatro (3,79), por equipo y en cada jornada.
Para añadir alicientes, el partido comenzaba con los dos porteros actuales de la selección croata, el titular Alilovic en la meta del Veszprem y el joven y prometedor Ivic en la del Zagreb. Pero Alilovic no tuvo un buen inicio y acabó sustituído por Mikler –que figuró en el mejor siete de la pasada edición–.
Al Zagreb casi le sale bien su estrategia, porque ganaba por 19-17 a pocos minutos del final, pero el acierto de Mikler en la portería en los últimos remates, y el del extremo Marguc desde siete metros (6 de 6 tras coger el relevo de Ilic, que ya había marcado otro antes de ser descalificado) acabó decantando el resultado a favor del equipo húngaro.
Victoria con lesión para el Kiel
En el mismo Grupo A, el THW Kiel y el Flensburg se enfrentaban por tercera vez en solo mes y medio (en la Supercopa ganó el Kiel, y en la Liga el Flensburg). El llenazo superó incluso la capacidad declarada del Sparkassen Arena (10.285 espectadores, 10.049 de aforo), comprensible si se tiene en cuenta que la distancia entre las dos ciudades no llega a 90 kilómetros; que ambos clubes se habían enfrentado ya en 84 ocasiones anteriores (con claro balance favorable al Kiel: 52 victorias, 28 derrotas y 4 empates); y que hace dos años el Flensburg conquistaba su único título de la Champions ganando la final al THW Kiel. Los locales ganaron con cierto margen, gracias a los goles de su primera línea (7 de Cañellas –4p–, 6 de Duvnjak y 5 de Vujin), y a la gran actuación de su portero suplente Katsigianis, que sustituyó a Landin en el minuto 25 y aportó 14 paradas. Pero el triunfo le salió caro al THW Kiel, que perdió a su capitán y pieza básica en su zona central defensiva, el pivote Wiencek, con una lesión de rodilla que podría apartarle de las pistas el resto de la temporada.
En el Grupo B el movimiento en las plantillas precedía a la 3ª jornada. Tras anunciar una semana antes que no seguiría en el Rhein Neckar la próxima temporada, Uwe Gensheimer confirmaba que jugará en el PSG las tres próximas campañas, hasta 2019. El fichaje cuadra con las declaraciones del técnico del PSG, Noka Serdarusic, que tras el partido del sábado ante el Besiktas aseguraba que con su actual plantilla no es posible aspirar al título, por sus carencias en un par de puestos específicos. El extremo izquierdo era uno de los mencionados –su titular es Honrubia–, y Gensheimer lo cubre. El otro fue el lateral derecho –Barachet–, o sea que habrá que estar atento a los próximos movimientos del club parisino.
Rutenka también abandonaba el Barcelona para fichar por el Lekhwiya de Qatar; y el extremo internacional Guigou (34 años) anunciaba que no seguirá en el Montpellier cuando acabe su contrato, tras 17 años en el club.
Quizá influyeran esas noticias en el empate del Rhein-Neckar ante el Kielce, o quizá no, pero los alemanes ganaban por dos a dos minutos del final (32-30) y acabaron igualados (con 9 goles de Jurecki y 5 de Aginagalde), el primer partido de la temporada que no ganaba el Rhein-Neckar; o en los cuatro penaltis fallados por el Montpellier ante el Kolding, los dos primeros por Guigou, gran especialista –uno de ellos mientras Hvidt se rasca la nariz, como puede verse en un video colgado en la web mundohandball.com–; o en los apuros que pasó el Barcelona en su visita al Pick Szeged, que no se disiparon hasta que Tomás marcó el 28-30 a cinco segundos del final.
El apéndice de Igropulo
Por cierto, la noticia curiosa de la semana la protagonizaba el lateral zurdo ruso Igropulo, que fue compañero de Iker Romero en el Füchse Berlin los tres últimos años, y el único fichaje del Kolding danés. Igropulo sintió dolores abdominales entre semana y se dirigió a Urgencias. «Apéndice», le dijeron. «Imposible», contestó, «me lo extirparon en Alemania en diciembre». «Pues se lo habrán sacado mal, porque le dejaron un pedazo dentro». El trozo olvidado, de 2,5 cms, le había causado una infección, que le mantendrá al menos dos semanas más de baja.

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