El muro
El Sr. Rajoy ha decidido convertir el lenguaje político en un muro. La vieja España no se rinde. Es la España de la derrota de Rocroy, en que un oficial de los vencedores preguntó a un oficial español que agonizaba cuántos hombres componían sus ya destrozados tercios: «¡Contad los muertos!». Todo por la patria, menos pensar. Llevamos siglos contando muertos inútiles a la mayor gloria de unos dirigentes estúpidos. Ganando batallas infecundas y perdiendo las guerras. Decía el clásico que vivir es morir un poco; en España vivir solo se consigue si se está completamente muerto. El Sr. Rajoy es un especialista en esta producción de zombis. Ahora ha añadido a su destructora política en Catalunya la frase de que es inadmisible «una amenaza» o coacción a los jueces, que él ha creído ver en la adhesión de una nación a su líder cuando este salía de declarar ante el TSJC. ¿Es que las «turbas» invadieron la sala del juicio? ¿Es que esos jueces están tan poco seguros de sí mismos para encontrarse coaccionados por la celebración del homenaje popular en la calle a su dirigente en la batalla por la libertad? Sr. Rajoy, usted es peor que un cínico; usted es simplemente peligroso porque incita a la guerra por una cuestión en la que no hay violencia alguna, sino confrontación ideológica ¿Es que usted pretende otro Rocroy donde nuestros ciudadanos sigan muriendo en la guerra contra la Ilustración?

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